No quiero perder nunca la capacidad de agradecer, por más problemas que haya, por más ausencia, por más dolor, por más tristeza, no quiero perder la capacidad de agradecer todo.
Poco se habla de la paz mental que llega cuando dejas de buscar la validación de quienes antes considerabas “gente importante”… y empiezas a sentirte bien con quien eres y con lo que vales, sin tener que estarlo probando todo el tiempo.