“¿No ha de alegrarnos el hecho de que exista ya un solo frente, un frente en el que las víctimas reconocen como víctimas a los propios «verdugos»? Es hora de que las «víctimas» pasen a la acción, de que todas ellas hagan lo que esté en sus manos para evitar situaciones
y su locura es tanto más peligrosa cuanto que sus representantes parecen hablar razonablemente y comportarse como personas normales, civilizadas y responsables.”
«La tecnificación de la existencia, esto es, el hecho de que todos nosotros, sin saberlo e indirectamente, cual piezas de una máquina, podríamos vernos implicados en acciones cuyos efectos seríamos incapaces de prever y que, de poder preverlos, no podríamos aprobar
hemos de saber que el efecto retroactivo de las bombas atómicas sobre el espíritu humano ha enloquecido a sus propietarios en el sentido más literal del término,
«Ningún imperio dura eternamente. En general hacen un ruido, al caer, proporcional a su tamaño. Por algo están preparando estaciones espaciales, ya, soñando con tener donde rajar. Estamos al final de una cultura. Ojalá pase algo, y pronto, que lo conmueva todo…»
R.S.: Sí, pero, Louis-Ferdinand Céline, me gustaría que me dijera cómo encontró no sólo el tema de Viaje al fin de la noche, sino también el estilo. Porque en su estilo hay algo que era, sobre todo en esa época, absolutamente revolucionario, ¿no?
Entonces sienten un entusiasmo por… ¿quién?, ¿quién? Por Paul Bourget, por Miomandre, por Voltaire, por Anatole France, etc. Y ese ideal les impide… ser personales, ¿no?… y porque, en el fondo, es muy poco lo que un hombre tiene de personal, es muy muy poquito.
un dibujito, qué sé yo… ¿qué? ¿Me voy a quedar acá? ¿Para qué? Con el tiempo me he dado cuenta de que lo que han proyectado en mí es fasto, no es nefasto. No es una cosa dañina.
En este momento, parecés estar más accesible que nunca. ¿Por qué?
Estoy retirándome. De alguna manera me estoy retirando. Ahora con el Facebook empecé a ver la gente, y que todo lo que hago quede perdido, habiendo tanta gente ávida de cualquier pelotudez que uno haga,