Mi eterno debate entre seguir fuera de Venezuela pero tener que ver a mi mamá envejecer a través de una pantalla o regresarme a pasar mierda pero poder disfrutar a su lado el tiempo que le queda en este mundo
Emigrar al final no me dio paz
Trump dice que el petróleo que sacará es un regalo de los venezolanos a Estados Unidos.
Me imagino que será un agradecimiento de los miles de venezolanos deportados, humillados, perseguidos, discriminados, maltratados y asediados en Estados Unidos.
Mientras se firman acuerdos para extraer petróleo de Venezuela, los venezolanos en Estados Unidos viven una cacería espantosa por agentes del ICE y están siendo deportados a hoteles tipo cárcel en África.
Marco Rubio anuncia que sacarán de Venezuela 65 mil millones de barriles de petróleo sin costo para el contribuyente estadounidense mientras los dueños del petróleo pasan hasta 12 horas al día sin electricidad, no hay un solo hospital con insumos, las carreteras son una vergüenza y los venezolanos ganan 130 bolívares.
Por cierto, se refirió a Delcy como la “muy respetable presidenta”.
¿Presidenta de qué? ¿Quién la escogió?
Mientras tanto, continúan las deportaciones masivas, en Venezuela siguen existiendo presos políticos, los servicios públicos empeoran cada día y el poder adquisitivo continúa desplomándose.
No me gusta este tipo de juegos con mi país. Los venezolanos merecemos mucho más respeto.
Dicen que el petróleo es nuestra mayor bendición, yo creo que es todo lo contrario. Por el petróleo es que estamos donde estamos. Somos rehenes por el petróleo
Los Dreamers y los beneficiarios del TPS llegaron a Estados Unidos en circunstancias distintas, pero sus historias tienen mucho en común.
Aquí construyeron sus vidas. Trabajaron duro, aportaron a sus comunidades y siguieron las reglas. No deberían seguir viviendo pendientes de la próxima decisión de un tribunal o de otra extensión temporal.
Como la principal impulsora republicana del American Dream and Promise Act, me enorgullece haber firmado la petición de descarga para llevar esta legislación al pleno de la Cámara de Representantes. Ya es hora de que el Congreso haga su trabajo y les dé a estas familias la certeza que se han ganado.
Tener la información desde el 2004 y soltarla ahora, cuando ya el país se cayó a pedazos, se siente como una burla. Es como si te hubieran visto ahogarte durante veinte años y recién ahora te tiran el salvavidas, cuando ya casi no te mueves. La gente se murió, se fue, el país se destruyó… y resulta que ellos “sabían”. Da impotencia, da ARRECHERA!