«Algún día serán vencidas las fuerzas oscurantistas que hoy oprimen al mundo atrasado y colonial. Seguiré siendo, a pesar de todo, un combatiente de la libertad y del progreso de mi patria».
27 de junio 1954-14 de enero 2024.
El invierno duró 69 años, 6 meses y 16 días.
Por qué fracasó la campaña de Cepeda.
Cepeda va a perder la segunda vuelta. La última encuesta de Atlas confirma la ventaja de Abelardo, pero eso no es lo más grave para él. Las segundas vueltas existen precisamente porque una elección puede cambiar. El problema es que después del golpe de la primera vuelta, Cepeda no solo no corrigió, sino que profundizó en sus errores.
Hace un par de meses, cuando Mamdani ganó en Nueva York, pensé que Cepeda iba a copiar esa campaña. No me gusta Mamdani, pero hay que reconocer que su campaña fue muy buena: colores vivos, tipografías con personalidad, referencias a Nueva York, a Bollywood y a la cultura callejera. Además, una máquina digital que inundó las redes con clips de diez segundos y una capa social que volvió cool apoyarlo. El fenómeno “Hot Girls for Zohran” era absurdo, divertido y eficaz: convertía a un socialista radical en marca cultural, le quitaba solemnidad y miedo, lo sacaba del panfleto y lo metía en el feed.
Cepeda tuvo la oportunidad de hacer algo parecido. Pudo dejar de parecer una amenaza y empezar a parecer una persona. Podía humanizarse, volverse menos rígido, menos solemne, menos amargado. Pudo aparecer riéndose, improvisando, hablando de fútbol, comida, familia, música, cualquier cosa que lo sacara del libreto ideológico. Pudo venderse como una especie de Shrek (un monstruo con su corazoncito), pero dejó pasar la oportunidad.
Cepeda siguió siendo Cepeda. La misma cara larga. La misma mala vibra. El mismo tono de sermón. La misma campaña aburrida. La misma estética de poster universitario de bajo presupuesto. Sus piezas gráficas parecían comunicados sindicales diseñados con WordArt de los 90: letras de colores, fondos blancos, diseño plano, cero emoción, cero identidad. Y eso importa porque una campaña fea transmite desorden, vejez, burocracia y, sobre todo, incapacidad. Incapacidad de armar los mejores equipos y de estar a la altura de los tiempos.
Además, se quedó en la plaza pública cuando la campaña estaba ocurriendo en el celular. Siguió hablándole a los convencidos, como si su tarea fuera mantener encendida la mística petrista, y no salir a buscar votos donde no los tenía. No fue a incomodarse. No conquistó audiencias nuevas. No entró a formatos populares. No entendió que un podcast, un stream o un clip viral pueden mover más gente que diez discursos leídos en tarima.
Otro error fue creer que ya era presidente. Actuó con aire de coronación y no de campaña. La primera vuelta lo despertó de golpe, y en lugar de reorganizarse, entró en pánico y en furia. La controversia por la camiseta de la Selección Colombia fue el ejemplo perfecto. En un país emocionado por el mundial, salir a regañar a quienes se ponen la camiseta era regalarle a Abelardo el contraste ideal: Abelardo feliz, sonriente, de amarillo. Cepeda molesto, solemne, señalando con el dedo.
Despreciar a Westcol fue igual de torpe. Puede gustar o no gustar, pero su comunidad es una plaza pública digital. Es el streamer más grande de Colombia. Cepeda necesitaba entrar a ese audiencia, no despreciarla. Necesitaba hablarles a esos jóvenes, no confirmarles que la izquierda los mira por encima del hombro.
También le faltó transmitir tranquilidad institucional. La propuesta de la constituyente, el tono amenazante después de la primera vuelta, no reconocer el resultado electoral y una fórmula vicepresidencial que no ampliaba hacia el centro reforzaron el mismo miedo. Cepeda nunca logró demostrarle al país que sus temores eran infundados.
En teoría, Cepeda todavía podría remontar. Pero remontar exige una virtud que él no ha mostrado: capacidad de adaptación. Cepeda no parece un candidato dispuesto a escuchar, corregir, ceder, modularse o cambiar de rumbo. Es un político dogmático, tozudo, intransigente, rígido y encerrado en sus certezas. Y una campaña así difícilmente cambia. Por eso Cepeda no va a cambiar. Y por eso no va a ganar. Afortunadamente.
En realidad ni a los políticos quetzaltecos les importa Xela. Nunca he visto que se coordinen entre ellos para legislar a favor de la ciudad, que ya debería tener área metropolitana definida por ley.
Del resto ni hablar, ¿qué han hecho los de Sololá y Huehue por Los Altos?
Cada vez confirmo más que a los capitalinos (a los políticos capitalinos y al oficialismo sobre todo) no les importa nada el occidente y mucho menos Xela
Iván Cepeda cayó en el error de LIBRE acá en Honduras: una campaña de mítines y arreglos partidarios internos, demasiado endógena y enfocada en los aliados beneficiados del gobierno de Petro (campesinos, estudiantes y obreros, por ejemplo). No quiso ir a debates.
De la Espriella explotó al máximo las redes sociales, sobre todo el tik tok, con sus declaraciones deliberadamente imbéciles para una sociedad atrasada y violenta, incapaz de reconocerse en sus contradicciones y falta de sentido común.
La esperanza allá es la segunda vuelta: en pleno mundial de fútbol y con un uribismo herido de muerte que podría definir un destino de carne de burro y comer mierda para un país acostumbrado a traicionarse a sí mismo.
El pueblo de Bolivar le cumplió al Pacto Histórico así como el voto duro de LIBRE le cumplió a Rixi pero no salieron a pedir votos afuera, siendo que no tienen mayoría.
Mismo error, con la salvedad de un segundo chance en julio.
Ojalá se pueda hacer algo.
Que duro es tener que seguir dándole vida al muerto para poder ser relevante. Las nuevas generaciones (lo siento) “escucharon hablar”, no tienen un vínculo real con el papá de esta señora. Cualquier sentimiento que les digan que tienen por él es casaca pura.
Qué bien que la gente reacciona así. Hasta para los Unionistas ella es un error.
El resumen de las fuerzas básicas cremas en la temporada (no se lo manden al @ghostfigueroa):
Sub 13: campeones en torneo único
Sub 15: campeón Clausura 2026
Sub 17: bicampeones
Sub 20: campeón Apertura 2025
¿Cuál soberanía y autonomía?
Cualquier estado gringo tiene más soberanía que Guatemala con respecto de Washington, D.C.
La «República» de Guatemala no es viable. Ya se sabía desde 1847. Hay que reunificar Centroamérica.
¿Sabían ustedes que en 1826 la ciudad de Santa Ana pidió segregarse de El Salvador para unirse a Guatemala?
«En S. Salvador no hay división de poderes sino solo de nombre. La Asamblea y el gobierno son una misma cosa».
🇪🇸 | 🔴 INÉDITO: Sale una carta de la feminista Clara Campoamor en la que critica duramente a los comunistas y anarquistas del bando republicano, además de desear el triunfo del general Franco en la Cruzada de Liberación Nacional:
«Deseo ardientemente el triunfo de Franco para evitar el derrumbamiento de España».
«Yo soy la de siempre, republicana, liberal, de tendencia izquierdista, pero dentro de una democracia burguesa. Nada tengo que hacer con comunistas ni anarquistas, ni aun con socialistas que se han manifestado en España tan miserables o más que los otros».
Es incoherente reivindicar la soberanía guatemalteca sobre Belice y no reconocer las demandas de China sobre Taiwán. Los comunistas ganaron la guerra civil y ya está.
Dicho eso, el comercio no crecerá exponencialmente. China representa menos del 5% de las exportaciones de C.A.