La verdad se encuentra en la mirada, en el tono de voz, en el semblante y en el movimiento corporal. La verdad no está en las palabras. Y ni lo estará.
Hay de calidad a calidad. Por eso Italika y Yamaha no tienen el mismo valor. Se usan para lo mismo, su mecánica se parece, incluso suenan similar, pero no son lo mismo. Una te da un producto, la otra te da toda una experiencia.