Trataba de mantener la compostura pese a que la sudoración y la adrenalina era un gran obstáculo para sus instintos más primarios.
Era lo que más le atraía y de repente el aroma de la sangre entró por sus fosas nasales, incluso cuando solo tenía previsto rasgarle la ropa, las —
Ha podido verlo y es que es inevitable sentir la adrenalina recorrerle como un sarpullido en la zona donde el aliento choca contra su piel.
Gruñe, intentando hacer más fuerza de la debida, para mantener distancias—pero los arañazos llegan no solo a arrancarle resquicios de
— afiladas garras crecieron hasta llegar a incrustarse en la piel y descender la mirada hasta el pecho ajeno.
‘Solo quería café…’ Pero ese apetito rivalizaba por excelencia a la carne. Sostuvo con más fuerza al italiano de los hombros, hundiéndolo contra la superficie —
Su fuerza ahora le permitió inclinarse hacia el contrario pese a que lo sostenía de los hombros.
Pasó su nariz por el cuello ajeno, olfateándolo mientras su garganta producía sonidos del bramido típico de un cocodrilo. Se notaba por su fila de dientes que era más dinosaurio —
Ha soltado lo más parecido a un gruñido que sus pulmones han podido destilar.
Joder.
⸻¿De dónde has salido—...? ⸻Raro es que le haya pillado de imprevisto. Tampoco va a delatar a su compañero⸻ Diego... ¿Qué quieres?
Manos en sus hombros, con premeditación.
— que persona en estos instantes. ‘Estás sudando mucho, ¿es que te asusto, Gyro?’
Preguntó con una sonrisa afilada, teniéndolo completamente inmovilizado por el peso extra de su cola. ‘Si quisiera podría comerte.’ Bromeó al mismo tiempo que sus garras rompían la tela de la —