De nada. —No va a pedirle disculpas porque se refiere al agotamiento y da por hecho que Mei lo sabe (aunque con lo tonta que es para eso, la sobreestima). Pobrecita—. Eras más que eso, pero ahora ya da igual. ¿Cómo se llama tu novio?
Es la verdad. —Eeeexacto, no ha llegado al capítulo de verla aullar. Ya lo harájajjaj. En el armario y con ganas de salir, nunca mejor dicho—. Ya, y a mí.
no me lo creo. —wanda imaginándose que es por su padre y no sabe que es porque lleva un pedazo mordisco en el brazo. ahora es una ooo loba.— no, mi cara me gusta.
Es difícil no sorprenderte cuando parece que te ha cagado un hocicorto sueco. —Luego que si Mei no le habla, normal también te digo—. Sí. Te creo. Será verdad.
Pero si le eduqué yo. —Ya se imagina por qué. Wanda va con un vestido de verano de estos de lino blanco y tirando, que le dan igual las cicatrices que tiene—. Podemos conseguirte una careta ya que estamos.