Despues de 24 años a toda una generación se le hizo canon de golpe esta escena final de Supercampeones. Se viene Japon vs Brasil en 16vos del Mundial 2026 y tendremos el desenlace que el anime no nos dió 🥲
Días antes de ingresar la AC contra Grau: Dipres entregó un informe descartando las irregularidades denunciadas por el oficialismo https://t.co/SHmCcUmgIE
Han dicho por todos lados que es una estupidez acusarlo, que los cálculos están bien hechos etc etc, qué hace el peor congreso de la historia? ignorar a los expertos y acusar igual, mamita querida estamos perdidos
Días antes de ingresar AC contra Grau: Dipres entregó un informe descartando las irregularidades denunciadas por el oficialismo
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¿Al Final que fue todo esto de los niños haitianos? (que todos nos preocupamos esta semana):
UNA BURDA INEPTITUD del Presidente Kast, quien recibió un informe reservado de Contraloría y NO LO LEYÓ HASTA EL FINAL, LOS ANEXOS DONDE SE DETALLA SITUACIONES DE LOS NIÑOS.
Asi!!! Tal cual!!!! Insólito pero cierto...
En vez de leer bien, convocó a 3 poderes del Estado, copó los medios con su cantinflada, estigmatizó una comunidad entera ya muy estigmatizada, o ¿todo porque quería darse otro gustito de embadurnar a Boric?
Hoy anda en Concepción dando jugo, para salir de la termenta en una tasa de leche qué el mismo produjo.
Ya sabemos que tiene Fobia a lo Libros, pero por lo menos José Kast: ¡¡¡Lea bien los informes que te dan de Contraloría!!! , para eso te pagamos entre todos los chilenos. (Sueldo que tampoco te bajaste como dijiste metafóricamente)
Un Gobierno de Ineptos y Delitantes.
GOBIERNO RECULANDO
Fernando Barros, ministro de defensa, termina dandole la razón a la comunidad haitiana y desacreditando todo el relato de la derecha:
“Quiero decir responsablemente…no hay ningún antecedente serio que indique que estamos frente a tráfico de niños, de prostitución infantil, de tráfico de órganos, responsablemente, no hay antecedentes que estos niños estén desaparecidos o perdidos, no hay una sola denuncia o acción criminal que diga ‘mi hijo se perdió’ ni en Haití, ni en Chile ”
FIN DE LA POLÉMICA.
EL GOBIERNO DEBE ADMITIR ESTE CAGAZO DE PROPORCIONES
“En base a los antecedentes expuestos y analizados a lo largo de la investigación, hasta el momento no ha sido posible determinar algún delito de Tráfico Ilícito de Migrantes”, señala expresamente el informe policial al que accedió Mega Investiga.
La PDI agrega que lo detectado corresponde a otro tipo de situaciones.
7 niños haitianos en estación central y 2 en Graneros ya fueron identificados, viviendo con tutor y los otros en colegios, nunca fueron víctimas de tráfico de niños, menos de órganos.
Me alegro, que ninguna de las noticias catastróficas que andaban circulando son reales.
Tenían razón los haitianos.
LA BRUTALIDAD DE UNA FRASE
“A mí me da lo mismo que haya desigualdad”, afirmó hace unos meses, el hoy subsecretario del Interior, Máximo Pavez, agregando que “las sociedades libertarias y prósperas son más desiguales”.
No se trata de un desliz comunicacional. Es una definición ideológica profunda. Y también una brutalidad política y moral, particularmente grave en alguien que hoy ocupa uno de los cargos más sensibles del Estado.
Porque el problema no es sólo la frase. El problema es lo que presupone.
Existe una vieja trampa argumental —muy usada por ciertos sectores liberales— que intenta reducir el debate social a una falsa dicotomía: o combatir la pobreza o preocuparse de la desigualdad. Como si ambas cosas no estuvieran íntimamente conectadas.
Pero la evidencia histórica y sociológica muestra exactamente lo contrario. Las sociedades extremadamente desiguales producen menor cohesión social, menos movilidad, más segregación territorial, más desconfianza institucional y democracias más frágiles.
La desigualdad no consiste únicamente en que unos tengan más dinero que otros. Consiste en que el lugar donde naciste determine brutalmente tus oportunidades de vida. Determina tu educación, tu acceso a salud, tus redes de contacto, tu seguridad cotidiana e incluso tu esperanza de vida.
Decir que “da lo mismo” la desigualdad equivale a decir que da lo mismo que millones de personas vivan estructuralmente más limitadas desde el inicio mismo de sus vidas.
Y eso no es una teoría económica. Es una renuncia ética.
Pavez sostiene que las sociedades prósperas son más desiguales. Incluso si aceptáramos parcialmente esa correlación, el argumento sigue siendo intelectualmente pobre.
Porque la pregunta relevante no es si puede existir desigualdad en sociedades exitosas. Claro que puede. La pregunta es cuánta desigualdad soporta una democracia sin degradarse social y políticamente.
Los países nórdicos combinan economías dinámicas y altos niveles de prosperidad con menores índices de desigualdad que América Latina. La evidencia comparada no muestra que la desigualdad extrema sea requisito del desarrollo. Muestra más bien que las sociedades exitosas construyen mecanismos para impedir que las diferencias económicas destruyan el tejido común.
Porque llega un punto en que la desigualdad deja de ser incentivo y pasa a convertirse en privilegio hereditario.
Y cuando eso ocurre, la meritocracia deja de existir.
Hay además un aspecto particularmente delicado considerando el cargo que hoy ocupa Pavez. El subsecretario del Interior no administra solamente policías o seguridad pública. Administra gobernabilidad democrática.
Y no existe gobernabilidad sólida en sociedades que naturalizan la desigualdad extrema.
Chile lo sabe mejor que casi cualquier país. El estallido social de 2019 no nació únicamente de la pobreza. Nació también de una percepción extendida de abuso, humillación y reglas distintas según apellido, comuna o nivel de ingresos. Dar una lectura diferente es pecar de ignorancia o refugiarse en un relato ideológico precario, decadente y tendencioso.
Por eso resulta tan inquietante que alguien encargado precisamente del orden institucional minimice uno de los factores que más deterioran la legitimidad democrática contemporánea.
Tal vez lo más preocupante de la frase no sea su insensibilidad, sino la visión de sociedad que contiene. Cuando Pavez afirma que le da lo mismo que algunos tengan muchísimo mientras exista un “mínimo” para el resto, está describiendo una sociedad de pisos mínimos y techos infinitos.
Una sociedad donde la dignidad colectiva deja de importar y sólo importa evitar el colapso.
Eso no es una visión republicana de sociedad. Es apenas una administración tecnocrática de las diferencias sociales.
Y una democracia puede tolerar diferencias, pero lo que no puede tolerar indefinidamente es la naturalización de la indiferencia frente a ellas.
@MisColumnas