Ahora me lanzo preguntas como golpes:
¿Queda algo ahí dentro?
¿O ya estoy vacío y ni cuenta me di?
No sé.
Pero sigo.
A empujones, a insultos si hace falta.
Porque si no me hablo así, no me despierto.
Y no pienso volver a dormirme en ese pozo.
Un día me perdí.
No fue tragedia, fue costumbre.
Algo adentro se quebró y lo dejé así,
como quien ya no tiene energía para reparar nada.
El espejo ahora muestra a un tipo que se parece a mí,
pero sin la parte que soñaba.
Ese ya no está.
La estupidez también es un hábito.
Volvieron ciertos viejos ruidos,
los que saben exactamente dónde pegar.
No dicen mi nombre, pero lo conocen.
Y yo les abro, porque a veces lo familiar suena a refugio
aunque sea fuego.
No pido nada.
No espero nada.
Pero no descarto nada.
Perdí.
Sí.
Pero sigo aquí.
Con una herida pequeña
y una sospecha ridícula:
que, algún día,
lo imposible se distraiga
y me toque el hombro.
Tengo un talento:
enamorarme de quien no va a quererme.
No es drama.
Es defecto.
A veces gané.
Pocas.
Suficientes para creer que podía repetirse.
Luego llegaste tú.
Ojos lindos, sonrisa tímida.
Y yo cayendo como siempre:
rápido, torpe, convencido.
Después hice lo mío:
me sabotée.
Preciso.
Letal.
Tú cerraste la puerta.
Tenías razón.
La oportunidad murió sin ruido.
Un “no” limpio.
Final exacto.
Ahora te digo “amiga”.
Me hago el fuerte.
Miento bien.
Y aun así, queda algo.
Un resto.
Un tonto dentro de mí que no se rinde.
Miro atrás y veo a un tipo vacío, agarrado a cualquier oscuridad que lo dejara sentirse vivo un segundo.
A ese no lo quiero cerca.
No vuelvo ahí.
Ni aunque sea lo único que recuerde.
Toqué fondo. No por accidente. Me fui empujando mi propia mierda solo, día tras día, hasta estrellarme con lo poco que quedaba de mí.
Llamé a gente que no podía hacer nada pero merecía saber que estaba “bien” o por lo menos no había muerto.
Lloré porque el cuerpo revienta antes
@everstrongever Ya parece tía de tercera edad creyendo y compartiendo cadenas de WhatsApp para tergiversar la información y hacer creer que todo lo que hay en internet es real.