Trump mordió el anzuelo. Le dio a Petro exactamente lo que buscaba: una pelea internacional para disfrazar su soledad interna.
Detrás de la máscara de “dignidad nacional” no hay estrategia diplomática, hay vanidad e instinto de campaña. Petro no busca resultados con EE. UU., busca agitación, épica y votos.
El error es creer que esto tiene que ver con soberanía. No. Es puro cálculo político. Y funciona: nada moviliza más a una base herida que un enemigo externo.