Como persona usted puede consagrar su vida a su fe. Lo que no puede es volver su credo el de la nación sin vulnerar la Constitución. Los colombianos pueden practicar la religión que escojan o ninguna. En eso consiste la libertad de cultos.
Por qué le cobran a Cepeda los 18.677 menores reclutados por las FARC entre 1996-2016 y no a quienes gobernaron el país durante esos 20 años y tenían el deber de combatir ese crimen?
Durante su gestión como ministro de Hacienda (mayo de 2021 - agosto de 2022), el dólar osciló entre $3.700 y $4.000, alcanzando máximos históricos cercanos a los $4.200 pesos hacia el final de su mandato. El porcentaje de pobreza monetaria se ubicó en el 39,3%.
Son datos.
En esta campaña hay una mentira que toda autoridad pública debe develar por su enorme injusticia.
Yo pertenecí a una organización armada que hizo la paz y la constitución de 1991, en cuya Asamblea Nacional Constituyente elegida por voto popular, fuimos la mayoría: el M19.
Iván Cepeda nunca ha pertenecido a organización armada alguna en su existencia y de joven vio a su padre, senador de la república de la UP caer asesindos bajo balas del mismo estado.
Más que yo, ha participado en ayudar a construir la paz de Colombia y es víctima de la violencia y no victimario.
No es un marxista radical como dice Rubio, que debería leer a Marx para entender la crisis climática y porque el modelo de sociedad de la Florida no es sostenible. Con Cepeda discutí mucho de filosofía y como yo es un parresiasta seguidor de Sócrates, tiene el coraje de decir la verdad, y de la dialéctica y de Foucault, y entiendie el porque el socialismo soviético perdió por no desarrollar la democracia y la libertad humana.
Iván es un desarrollador de la conversación y el diálogo y está mucho más preparado que yo para esas tareas
Yo todavía no entiendo cómo la gente creer que Cepeda es más radical que Petro. ¿Se les olvida que Cepeda nunca hizo parte de un grupo armado y que, en cambio, es víctima del conflicto armado?
Mensaje de argentinos para quienes votaron por Abelardo, cuyas ideas son iguales a las de Milei:
“Por favor, no se equivoquen. Lo van a pasar mal, como lo estamos pasando los argentinos”.
Votar por Abelardo es votar por la destrucción de Colombia.
Viven indocumentados en Estados Unidos, viven de ayudas en España, pidieron refugio político por los pasados gobiernos anteriores al de Petro, se fueron del país por la falta de oportunidades que causaba la derecha, y salen con “firmes con la patria” no sea hijueputa
Cepeda hizo una campaña dirigida a gente que lee, que estudia y entiende.
Serena, discreta y austera.
Por eso perdió.
El otro hizo show, pólvora, himno, canciones, baile y ruido.
Eso cala en la gente ignorante, y eso abunda aquí.
Por eso ganó.
No se demoró cinco segundos @PalomaValenciaL en quitarse la máscara de centro que se había puesto en primera vuelta para pescar votos desorientados. Que apoyará a Abelardo, dice, mientras vuelve a ser la antiderechos, negacionista y racista de toda la vida.
🇨🇴 | COLOMBIA: UN DIAGNÓSTICO SIN FILTROS
La derecha no tuvo una victoria expansiva, sino una operación de rescate exitosa. El electorado conservador operó bajo pánico. Al ver que Paloma Valencia no despegaba y que Cepeda consolidaba su 40%, aplicaron el bypass esperable: abandonar las formas moderadas del Centro Democrático y refugiarse en la estridencia de De la Espriella para asegurar el paso a segunda vuelta.
La buena noticia para Cepeda fue que De la Espriella gastó sus reservas de voto útil en primera vuelta. Su 43.7% no es su rampa de lanzamiento, es prácticamente el techo: no la suma matemática con el residuo de Paloma Valencia (50.64%) les daría la presidencia sobre el papel.
Por todo esto, la misión del progresismo en estas tres semanas no es solo crecer, también es romper esa suma. En pocas palabras, para ganar la presidencia, la campaña de Iván @EstamosConIvan debe ejecutar tres giros tácticos inmediatos y de alto impacto electoral:
1. Despetrizar la campaña sin perder el suelo
El voto duro está seguro y el 40.9% demostró que la base resistió el desgaste natural del gobierno actual, pero para ganar el centro urbano, la campaña no puede ser un plebiscito sobre la gestión de Gustavo Petro. Si la discusión se ancla en el pasado cuando lo urgente es alumbrar el futuro, la derrota está cantada.
Sin rodeos, Cepeda debe marcar sutilmente su propia impronta. Él es un hombre de la academia, de los derechos humanos y de las formas legislativas. Debe explotar ese contraste. Frente al histrionismo y la estridencia de un abogado penalista como De la Espriella, Cepeda debe proyectar la imagen del estadista sereno. El encuadre debe pasar de "Cambio vs. Continuidad" a "Madurez Constitucional vs. Salto al Vacío".
2. Disputar el voto de Paloma Valencia
Asumir que el 6.92% de Valencia se va en automático con De la Espriella es un error diagnóstico y estratégico. Ese porcentaje es heterogéneo: no está compuesto solo por uribistas radicales; ahí está atrapado el voto de Oviedo en Bogotá, de técnicos, de jóvenes de clase media, e institucionalistas que detestan las formas y el personalismo del populismo de derecha.
Y será clave tender puentes programáticos urgentes con los sectores moderados de esa coalición. No buscando el aval de nadie, sino hablándole directamente a su votante y en su lenguaje sobre estabilidad económica, respeto a la propiedad y seguridad jurídica (su agenda).
Si Cepeda logra que un % de ese bloque se abstenga o vote en blanco por asco a las formas de De la Espriella, puede quebrarle la columna vertebral a la derecha.
3. La cacería del Votante Incógnito (El factor 1.5 millones)
Igual que en 2022, la presidencia no se definirá por cómo se repartan los restos de Fajardo o Valencia, sino por movilizar a la gente que esta vez se quedó en su casa (alrededor del 47%).
Si en la segunda vuelta sube 2-3% por la inyección de adrenalina que genera el desenlace definitivo, el progresismo debe recordar algo sumamente importante: gana cuando la periferia, las capitales intermedias y la juventud se movilizan en masa y es a estos sectores a los que debería activar.
No intentando convencerlos de que Cepeda es el mesías, sino haciéndoles ver que De la Espriella en la Casa de Nariño y en este momento del mundo es un riesgo real para sus libertades civiles y la estabilidad del país.
La clave es que el miedo justificado al radicalismo de derecha resulte más movilizador que el miedo narrativo y clásico al progresismo.
En conclusión, De la Espriella es un candidato hiperideologizado y nítido. Eso lo hace fuerte para agrupar, pero extremadamente vulnerable para expandirse.
Si Cepeda permite que las elecciones se reduzcan al debate "Izquierda-Derecha", la matemática lo condena. Pero si convierte la elección en un examen de cordura democrática y estabilidad institucional, Iván Cepeda será muy posiblemente elegido presidente de Colombia el 21 de junio.
Razones por las que perdió Cepeda:
- No fue a debates.
- No bailó con señoras.
- No grabó con wstcol.
- No habló de su miembro.
- No mató gatos.
- No rezó el Rosario.
- No hizo propuestas de personero.
Muy mala lectura, no hizo el show que cautiva al colombiano promedio.
hoy en donde vivo en España, los colombianos hablando en el lugar de votación, sobre votar por Abelardo, malparidos, se benefician aquí de las leyes de izquierda pero en nuestro país quieren montar al poder a un facho, perros hijueputas no les corre sangre por su asquerosa cara
Lo más triste de esta segunda vuelta es sentir que Colombia está caminando hacia el mismo abismo que destruyó a Argentina: más odio, más pobreza y más gente sufriendo mientras unos pocos aplauden. Ojalá todavía estemos a tiempo. Que Dios tenga misericordia de nosotros.