Two sides of the same misogynistic coin. Men get to wear comfortable shorts and t-shirts. Women are either covered from head to toe or have their butts completely exposed.
“Nos dicen que un parto vaginal son 6.000 o 7.000 euros y un parto por cesárea son 9.000 o 10.000 euros más los extras y todo pagado de golpe. O sea, de un solo pago".
Pagaba 51€ al mes de seguro privado. Ahí se dio cuenta de la importancia de la sanidad pública.
Esto es exactamente lo que hay que hacer.
No hay que irle con bulos ni con historias, hay que hablarle de lo que no quiere.
¿Estás contratado por EDAtv, estás de autónomo?
¿Quien te paga esos cochazos?
El que concuce jajajaja
Brava @alemvelasco_
El 8 de mayo de 1980 aparecía en San Sebastián el cuerpo de María Josefa Bravo del Barrio, de 16 años. María había sido violada y su cráneo estaba brutalmente aplastado. Su novio, Javier Rueda, también fue brutalmente apaleado muriendo poco después. La acción la revindica el Batallón Vasco Español.
Durante aquellos años fue habitual utilizar el cuerpo de la mujer como campo de batalla, contándose por decenas los casos de violaciones de mujeres por parte de grupos de extrema derecha, en numerosas ocasiones incluso reivindicadas. Las denuncias de carácter sexual contra detenidas en comisarías y cuarteles también se multiplican. Al menos tres oleadas al respecto sacuden a Iruña en el 78, Rentería en el 79 y la propia Donostia en el 80, demostrando que la singular forma de ataque y amedrentamiento contra las mujeres formaba parte de una estrategia. Además, en la mayor parte de los casos no hubo ninguna investigación oficial, tan solo uno de aquellos casos vio como dos guardias civiles involucrados en una de estas violaciones eran obligados a dejar el cuerpo.
Otro episodio oscuro de aquella Transición que hoy parece sigue conviniendo mantener en las sombras.
Se llama Mariano Ordaz y es un jubilado de 67 años. Hoy ha sido desahuciado en Madrid con un dispositivo de 5 furgones policiales para la especulación inmobiliaria de la Iglesia. Terrorismo es esto.
“I don’t understand why women don’t just report it if it really happened.”
When I was 19, I reported mine. I had bruises. Hospital photos. Text messages of him apologizing the next morning. My friends drove me to the station because I could barely stop shaking. I thought evidence would make it simple. I thought truth would be enough.
Months later, I was the one on trial. His lawyer printed my Instagram photos and held them up in court. Asked why I wore crop tops. Asked why I drank that night. Asked why I didn’t scream louder. He replayed my police interview and pointed out every time I hesitated, every time I cried, every time my timeline wasn’t perfectly linear. “If it was traumatic,” he said, “why can’t she remember clearly?”
Sitting there while strangers debated my pain like it was a group project felt like being stripped again. My messages were projected on a screen. My body was described in detail. My character was picked apart like that was the real crime.
He walked out on bail. I walked out with panic attacks.
That’s why some women don’t report. Because even with bruises. Even with screenshots. Even when you do everything “right.” You still have to survive the assault twice, once in private, and once in public, just to maybe be believed.
🗞️ Los medios tienen un rol que cumplir en la construcción de una sociedad que no discrimine ni sea violenta con las mujeres. #TitularesSinSesgo#PorYParaTodas