La vida me ha dado oportunidades, han llegado a mí o las he ido a buscar, he podido con ellas o no. Pero la clave siempre fue salir de la caja, permitirme no sucumbir ante la mera costumbre de ser y hacer.
Una de las peores vergüenzas que tuve que pasar hace poco fue: en el dentista. Resulta que las muelas de juicio me salieron demasiado tarde para mi edad y compartí sala con adolescentes y jóvenes que me miraban tan extraño. Y todavía me falta la operación.