El que nunca deja de correr. El que nunca deja de presionar. El que no se achica ante nadie. El que está jugando en la Copa del Mundo como si llevara toda la vida siendo parte de la Selección Mexicana. El que respondió desde el primer momento. El que se ganó la titularidad sobre la hora. El equilibrio del mediocampo. El líder de recuperaciones de nuestra selección. Y el corazón del combinado azteca. Erik Lira le está demostrando a todos cómo se juega el torneo más importante que existe. EL GUERRERO MEXICANO.