🔴👇 En México si públicas un meme puedes terminar en la carcel y señalado por el gobierno
Pero si eres NARCO te dan un puesto como senador, diputado o Gobernador de Morena.
Tantos problemas en el país pero Sheinbaum anda bien preocupada por los memes ‼️
#LeyAntiMemes
Los espíritus malignos persiguen el objetivo de turbar nuestras almas. Trabajan a modo de sugestiones. Buscan imponerse y manipularnos. Pero ¡atención!: nunca nos identifiquemos con ellos. Nosotros NUNCA SOMOS NUESTROS PECADOS. No somos el mal. Cuando cometemos un pecado es porque hemos acogido una pasión que, a su vez, ha sido introducida por una sugestión. Nuestro verdadero yo es bueno y está dispuesto al bien, ha sido creado para el amor y la salvación.
You can walk into a Catholic church almost anywhere on earth and know exactly where you are.
You could be in Rome, Poland, Kenya, Mexico, the Philippines, or sitting in a nearly empty parish in Chester County on a Tuesday morning. You may not understand a word being spoken, but you will still recognize the Mass. You will know when to stand, when to kneel, what is happening at the altar, and why everyone came.
That alone is incredible. But then you remember what it took for the Mass to survive.
It was offered in catacombs when Christians had to hide. It was offered in prison camps, during wars, in Irish homes when the faith was persecuted, and in underground churches where being caught could cost people everything. Priests risked their lives to celebrate it. Catholics risked theirs just to be there.
Kings died. Empires collapsed. Borders changed. Whole countries disappeared.
The Mass continued.
And now I get to walk into my church on an ordinary weekday morning and step into the same worship Catholics have carried across centuries.
That is what gets me.
Catholicism is not tied to one country, one culture, one preacher, or one generation. The Church is bigger than all of that.
You can cross an ocean, walk through the doors of a Catholic church, and still know exactly where you are.
Home.
El blooper de la semana: La invasión de los Shreks
Hay una regla básica de convivencia que todos aprendimos más o menos a los dieciséis años: si le metes el dedo, ya es tuya.
Esta semana una pareja se hizo famosa por olvidar esa esencial convención social. En un Bodega Aurrerá abrieron un bote de nieve, la señora le metió el dedote sucio para probarla y después lo regresaron tranquilamente al congelador para que algún incauto se lo llevara a su casa sin tener idea de que la nieve le iba a saber, mínimo, a culo.
Uno ve el video y piensa lo evidente: pinches nacos. Pero quizá estamos siendo injustos, porque tal vez no son nacos, simplemente son presos de la naturaleza de la que nunca, jamás, ha podido escapar ningún Shrek.
Shrek es así, no pide perdón ni permiso: hace lo que se le hincha porque no sólo vive en un pantano, es uno con él, y si no te gusta, te vas a chingar a tu madre de su pantano, y en una de esas hasta te baja a la morrita como se la bajó al Lord Farquad.
El Shrekus Mexicanus se caracteriza por poner música a todo volumen porque está en su casa, por estacionarse en doble fila porque nomás es un ratito, por cerrar la circulación de la calle porque si no dónde van a jugar sin peligro los niños en su brincolín, por manejar pedo porque aquí vivo a diez minutos, y ahora también por meterle el dedo a la nieve del súper porque a ti en qué te afecta pinche lambegüevos de los millonarios. El Shrek mexicano jamás cree que está rompiendo una regla porque en su mente las reglas son sólo para los estúpidos y él es muy listo.
Durante mucho tiempo nos habían hecho creer que ese privilegio —el de brincarse las reglas— era exclusivo de los poderosos y los potentados: el político se pasaba los altos porque traía escoltas, el junior amenazaba a sus maestros para que lo aprobaran porque ¿no sabes quién es mi papá?, la señora copetuda se estacionaba en el lugar de discapacitados porque nomás iba a comprar unas cebollas en el Chedraui Selecto.
Había dos Méxicos: uno sin leyes para ellos y otro con reglas para nosotros. Hasta que el pópolo bueno llegó a la presidencia en forma de viejito santo y democratizó el privilegio. Si el de arriba puede brincarse las reglas y después explicar por qué en su caso no aplican, ¿por qué nomás ellos? También los de abajo tenemos derecho a ser verdes.
El Burro de Macuspana llegó al poder citando las palabras de Salvador Díaz Mirón sobre un pantano que aseguraba poder atravesar sin ensuciarse, haciendo referencia a la corrupción, el influyentismo y los privilegios.
Ocho años después, tenemos una trama monumental de huachicol fiscal creciendo bajo las aduanas que entregó a militares porque eran incorruptibles y se corrompieron, mientras los hijos del político que convirtió la austeridad en doctrina viajan, comen y viven bajo los preceptos de San Francisco, California, y no de San Francisco de Asís.
Así funciona el pantano para la gente Shrek. El problema nunca es la regla, que viene defectuosa de fábrica porque quién va a respetar una regla entre el lodo. El político tiene su pretexto, el funcionario tiene el suyo, el vecino que aparta la calle con cubetas rellenas de cemento también… y la pareja del Aurrerá seguramente podría justificar por qué según ellos meterle el dedo a una nieve que luego comprará un pendejo indeterminado tampoco era para tanto.
Por eso ni siquiera se muestran avergonzados. Ni ellos, ni los vecinos ruidosos, ni los que invaden casas, ni los que se estacionan en doble fila, ni los que tiran la basura en la calle, ni los que roban en las cajas de autocobro, ni los que asaltan combis, ni los que extorsionan a comerciantes, ni los que asesinan familias por no poder cobrarles trescientos mil pesos, ni los que se dedican a la política para robar y vivir de la esperanza de todos los otros Shreks.
El problema es que el pantano creció y ahora es todo México. Y desde luego, Shrek somos todos.
"¡ME QUIEREN QUITAR DEL CAMINO!"
Como lo decía Carlos, para quienes decidimos mantenernos firmes, libres y transparentes en esta lucha, solo parecen quedar tres caminos:
1. La muerte.
2. La cárcel.
3. El éxito.
Y como hoy los números ya no les salen, como las encuestas empiezan a reflejar lo que muchos no quieren aceptar, han comenzado a utilizar todo lo que tienen a su alcance: auditorías, denuncias, recortes presupuestales, reformas de ley, campañas de desprestigio y ataques sistemáticos.
No les sorprenda que mañana intenten fabricar cualquier acusación para tratar de llevarme a la cárcel.
Y tampoco les sorprenda que quienes hoy señalan, atacan o denuncian, mañana aparezcan premiados con una candidatura, un cargo o algún favor político.
Solo observen. El tiempo pone a cada quien en su lugar.
Pensaron que asesinando a Carlos Manzo terminarían con su lucha.
Se equivocaron.
"Mientras yo tenga voz, fuerza y vida, jamás voy a permitir que su causa sea enterrada" GQ
Porque todavía no entienden algo: esta lucha nunca ha sido de una sola persona.
Carlos encendió una esperanza, pero esa esperanza ya vive en miles de ciudadanos.
Y si algún día me pasa algo, si pretenden silenciarme o quitarme del camino, esta bandera no se va a caer.
La va a levantar el pueblo.
Porque han lastimado demasiado a nuestra gente. Porque durante años quisieron acostumbrarnos al miedo, al silencio y a la injusticia.
Pero este pueblo ya despertó.
Y un pueblo que despierta, que pierde el miedo y que decide sanar sus heridas, ya no vuelve a agachar la cabeza.
A Carlos no pudieron callarlo.
A nosotros tampoco.
Podrán atacar personas.
Podrán perseguir nombres.
Podrán intentar cerrar caminos.
Pero no van a detener una causa que ya le pertenece al pueblo
Y si por alguna razón me llega a pasar algo, solo les pido una sola cosa: NO ABANDONEN ESTA LUCHA Y NO SE RAJEN
¡La lucha sigue!
¡Tope donde tope!
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