Hallados los dos cuerpos de las últimas personas desaparecidas en el Alvia.
Son finalmente 45 las víctimas totales.
Fueron encontrados gracias… a un perro.
Mi amiga trabaja en emergencias desde hace 10 años.
Empezó joven.
Nada la altera ya.
Ha visto de todo.
Accidentes graves.
Infartos masivos.
Personas inconscientes, sangrando, al límite.
Un día le pregunté
qué pacientes nunca se olvidan.
Se quedó callada.
Después dijo:
“No son los politraumatizados.
Ni los que llegan sin reaccionar.
A esos los atiendes.
Actúas.
Sigues.”
Los que se quedan contigo
son los que entran caminando.
Una mujer joven.
Tranquila.
Bien arreglada.
Dice:
“Solo me duele un poco el pecho.”
Un hombre que llegó solo.
No quiso llamar a nadie.
“No quiero molestar”, dijo.
Una mamá que pidió permiso
para mandar un audio rápido.
“Es solo para avisar”, dijo.
Todos repitieron la misma frase:
“Pensé que no era nada.”
Tenían planes.
Citas.
Pendientes.
Mensajes que mandar.
Personas que ver.
Algunos no salieron.
Mi amiga dice que eso es lo que más pesa.
No el caos.
No la sangre.
Sino la normalidad.
Personas comunes
en un día común
pensando que había tiempo.
Desde entonces, cada vez que minimizo algo,
me acuerdo de esto.
La vida no siempre avisa fuerte.
A veces susurra.
Si este texto te hizo detenerte un segundo,
no lo ignores.
Guárdalo.
Y escúchate más.
Julio tiene 16 años y con lo de “en los bolsillos fue acumulando los teléfonos que le daban los heridos” se te parte el alma. Gonzalo se adelantaba a la policía con su quad para ayudar. Héroes anónimos de #Adamuz. Todavía queda gente buena por el mundo. Honor.
📷 @abcdesevilla
fue de los primeros en asistir a la peor zona del tren, guardó móviles de los heridos para hablar con las familias, le dejó las zapatillas a otra persona aunque andase sobre cristales y salvó a heridos sacándolos del tren
este chaval es un orgullo para su familia y para el país