«(...) Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. (...)»
"Veo a los guachines re hiphoperos en la calle. Hay una onda muy tumba en la calle. Recién vengo de Piedrabuena, donde viví 26 años, y no puedo creer que los guachos hayan cambiado tanto. Estuve con un pibito de 18 años y tenía dos fierros. Encima, apenas llegué le dije: “¿Qué hacés, guachín?”. Y los amigos me miraron como diciendo: “¿Cómo le vas a decir guachín a éste? ¡Te va a matar!”. Esos pibes son los que te matan, porque todavía no vivieron como para recibir las enseñanzas de nuestro profesor, el tiempo. Les falta tiempo para valorar lo que es el esfuerzo de estar en la Tierra, vivir y aguantársela. Son los típicos que salen en la tele, que te matan por cinco pesos. Yo me enfrento con esa gente y trato de darle mi punto de vista. No por querer cambiar nada... bah, capaz que sí. Pero qué sé yo si uno es juez para... Les tiro una onda, aunque a veces pienso: “¿Yo le voy a tirar una onda a alguien? Si soy un desastre”. Pero se la tiro igual."