no todo el mundo tiene el contenedor energético ni el sistema nervioso regulado para procesar tus cifras, tus metas o tus éxitos sin que se les activen sus propios demonios de insuficiencia.
la emperatriz tiene un imperio. no juega a lo seguro, y ni de broma pide disculpas por el tamaño del territorio que reclama. una emperatriz no se queda sentada en el trono esperando que un sistema le de permiso para prosperar, ella crea el clima y dicta el valor de las cosas.