@AuroraDoradaEd La alegría que siento ante esta noticia es inmensa; es algo que esperé muchos años y con nulas esperanzas.
Espero que la gente conozca a este escritor enorme, único e irrepetible.
Eterno agradecimiento, amigos.
P. D. : De alguna manera me siento parte de este nuevo lanzamiento 😂
A la espera de lo nuevo de Pynchon y Krasznahorkai, releo esta barbaridad de Faulkner fuera de toda consideración, me encuentro otra vez en el centro del torbellino que es esta novela, con unos personajes literarios geniales
@escritor1_0 Desperté, fui hacia la ventana y la abrí de par en par. No recordaba todavía mi sueño pero sentí una enorme felicidad y desconocía su causa. Miré la plaza con su glorieta de piedra brillar con un lustre nuevo, y los bosques que se perdían en la lejanía resplandeciendo
@Annetipop@23Rapp@BorgesJorgeL Es que no existen obras tediosas a priori, el tedio surge en cada uno ante diferentes obras. La complejidad no siempre es tediosa, muchas veces la sencillez más grosera causa más aburrimiento y fastidio que alguna supuesta obra compleja.
Es algo totalmente subjetivo.
Dice Jorge Luis Borges sobre cómo ser un buen lector:
“Yo les aconsejaría lo que mi padre me dijo: que leyera mucho ante todo, que viera en la lectura no una obligación sino un goce.
Creo que la frase ‘lectura obligatoria’ es un contrasentido, la lectura no debe ser obligatoria.
No se puede hablar de ‘placer obligatorio’, ¿por qué?, el placer no es obligatorio, el placer es algo que buscamos. ¿‘Felicidad obligatoria’?
La felicidad la buscamos también.
Pues bien, yo he sido profesor de literatura inglesa durante veinte años en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, y siempre les aconsejé a mis estudiantes: si un libro les aburre, déjenlo.
No lo lean porque es famoso, no lean un libro porque es moderno, no lo lean porque es antiguo. Si un libro es tedioso para ustedes, déjenlo, aunque ese libro sea ‘El Paraíso Perdido’, que para mí no es tedioso, o El Quijote, que para mí tampoco es tedioso.
Pero si un libro es tedioso para ustedes, no lo lean, ese libro no ha sido escrito para ustedes. La lectura debe ser una forma de la felicidad.
Lo que yo aconsejaría a esos posibles lectores de mi testamento que no pienso escribir: yo les aconsejaría que leyeran mucho, que no se dejaran asustar por la reputación de los autores, que leyeran buscando una felicidad personal, un goce personal. Es el único modo de leer.
Si no, caemos en la tristeza de las bibliografías, de las citas, de fulano, luego un paréntesis, luego dos fechas separadas por un guion, y luego, por ejemplo, una lista de libros que han escrito de aquellos que han escrito sobre ese autor, y todo eso es una desdicha.
Yo nunca les di biografía a mis alumnos. Les dije: ‘No, no lean nada de lo que se ha escrito de fulano de tal, Shakespeare no leyó una línea sobre él y escribió la obra de Shakespeare, ustedes no se preocupen de lo que se ha dicho sobre Shakespeare, lean ustedes a Shakespeare’.
Si Shakespeare les interesa, muy bien. Si Shakespeare les resulta tedioso, déjenlo: Shakespeare no ha escrito aún para ustedes.
Llegará un día en que Shakespeare será digno de ustedes y ustedes serán dignos de Shakespeare.
Mientras tanto, no hay que apresurar las cosas. Sí, yo aconsejaría ante todo la lectura y la lectura hedónica, la lectura del placer, no la triste lectura universitaria hecha de referencias, de citas, de fechas.
Yo he tomado examen durante veinte años en la Facultad de Filosofía y Letras y tengo un orgullo, uno de los pocos de mi vida: no hice jamás una pregunta.
Yo les decía a mis estudiantes: ‘Háblenos, por ejemplo, del Doctor Samuel Johnson, háblenos de la poesía anglosajona, háblenos de Shakespeare, háblenos de Óscar Wilde, háblenos de Shaw, y hablen, digan lo que piensen, yo prometo no interrumpirlos, prometo no hacerles una sola pregunta o preguntarles una sola fecha porque yo mismo no las sé y se descubriría mi ignorancia, pero ustedes hablen si es que el tema les interesa’.
E hicieron excelentes exámenes así. En cambio hay profesores muy torpes que hacen preguntas, porque no saben tomar exámenes".
Jorge Luis Borges
@azpilicueta_lu Louis-Ferdinand Céline sin dudas es uno de los escritores más particulares del siglo XX. Su estilo furioso es como una catarata lacerante de puñales envenenados; su prosa, que no da tregua, es única e inimitable en la historia de la literatura.