No soy la amiga favorita de nadie, no soy la persona de nadie y tampoco soy el contacto de emergencia de nadie.
Y probablemente nunca lo sea.
Está bien, estoy lidiando con eso.
Después de un año, me animé a contarle de ti a mi psicóloga.
Abrí el tema y acepté que había perdido a mi mejor amiga. Acepté que ya no había nada que nos uniera.
Dolió, pero exponerlo me ayudó.
Supongo que hay cosas que no puedo evitar y que a pesar de que el sentimiento se vaya por unos días, siempre vuelve a tocar la puerta y una vez más, yo quiero saltar por el balcón.
N o es que te haya perdido. O tal vez no quiera aceptarlo.
Pero tampoco estás, hace mucho que no estás…
y con esto confirmo que duele mucho más perder a una amiga, que a una pareja.
Que cancelen reuniones horas antes, se me hace la mayor falta de respeto. Jugar con los planes y tiempos de las personas no es cualquier cosa.
No tienen ni idea de todo lo que esa persona tuvo que hacer o dejar de hacer para poder verles.