No confundas discreción con cambio. Hay personas que no dejan de mentir, solo perfeccionan la manera de hacerlo. No cambian de la noche a la mañana; simplemente se vuelven más cuidadosas para que no las descubras.
Lo peor no fue saber la verdad, fue vivir con la incertidumbre de no saber cuántas veces me mintieron mientras me miraban a los ojos y decían que me amaban.