ni la fibromialgia o su cadera rota son un salvoconducto para imponer sus deseos maternales a costa de la explotación reproductiva de mujeres vulnerables
lo que hace gaga es antietico y revela la gran hipocresía detrás de la mujer que se vendió como estándarte de la disrupción.
Una compañera que trabajó en UCI me contó que sus compañeras y ella estaban haciendo algunos cursos del SERGAS, por lo cual hablaban de ellos en el trabajo.
Una señora salió de coma, y cuando su hija le preguntó cómo estaba, respondió:
"Bien, estuve aquí haciendo cursos."