Imagínate debutar en la Copa del Mundo, meter gol y ser el Jugador del Partido 🥹
Noche de ensueño para Mateo Chávez, quien pudo festejar junto a Jorge Campos.
Un día como hoy, en 1917, nació Juan Rulfo.
Con apenas unos pocos libros, cambió para siempre la literatura en español.
Pedro Páramo y El llano en llamas bastaron para volver inmortal su voz.
El mexicano eterno que le dio voz a la tierra, al polvo y a la memoria. 🇲🇽
EL LOCO DEL PELO ROJO (V. Minnelli, 1956). Kirk Douglas y el uso del color bastan para enamorar a cualquier espectador, pero además está Anthony Quinn y un guion magnífico capaz de repasar la vida del atormentado Van Gogh y transmitir su pasión por la vida y el arte. Excelente.
En 1973, se encontraron en México dos gigantes: Borges y Rulfo.
Esta fue su conversación:
R: Maestro, soy yo, Rulfo. Qué bueno que ya llegó. Usted sabe cómo lo estimamos y lo admiramos.
B: Finalmente, Rulfo. Ya no puedo ver a un país, pero lo puedo escuchar.
B: Y escucho tanta amabilidad. Ya había olvidado la verdadera dimensión de esta gran costumbre. Pero no me llame Borges y menos "maestro", dígame Jorge Luis.
R: Qué amable. Usted dígame entonces Juan.
B: Le voy a ser sincero. Me gusta más Juan que Jorge Luis, con sus cuatro letras tan breves y tan definitivas.
La brevedad ha sido siempre una de mis predilecciones.
R: No, eso sí que no. Juan, cualquiera, pero Jorge Luis, sólo Borges.
B: Usted tan atento como siempre. Dígame, ¿cómo ha estado últimamente?
R: ¿Yo? Pues muriéndome, muriéndome por ahí.
B: Entonces no le ha ido tan mal.
R: ¿Cómo así?
B: Imagínese, don Juan, lo desdichado que seríamos si fuéramos inmortales.
R: Sí, verdad. Después anda uno por ahí muerto haciendo como si estuviera uno vivo.
B: Le voy a confesar un secreto. Mi abuelo, decía que no se llamaba Borges, que su nombre verdadero, era otro secreto. Sospecho que se llamaba Pedro Páramo. Yo entonces soy una reedición de lo que usted escribió sobre los de Comala.
R: Ahora si, ya me puedo morir en serio.