No me gusta como me siento últimamente, pero tampoco quiero reprimir nada y que eso se convierta en alguna especie de jaula que eventualmente no me deje animarme a sentir por miedo a que duela. Es como tener las respuestas de qué hacer y sentirlas inútiles.
Pensé que la ausencia de mi gata me estaba pegando solo a mí, hasta que moví su collar mientras ponía la ofrenda y el sonido que hizo bastó para que mis perritas lloraran mientras la buscaban desesperadas. Se los acerqué e intentaron acurrucarse en el. Mi corazón se apachurró.
Buenos días a todos, menos a mis compañeritos de trabajo que después de ausentarme casi una semana por influenza (que aún me tiene pésimo) me han recibido diciéndome que hablo como Carlitos de los Rugrats y entrando a monitorear si no me he muerto cada cinco minutos.
@blurigdem La gente se choca cuando se da cuenta que hay otros que no se quedan sentados y se conforman, sino que salen a realmente exigir lo digno. Dos veces sentí que me quedaba ciego por el gas que me tiraban a los ojos en las protestas y LO HARÍA DE NUEVO.
Las conexiones más bonitas y genuinas que he tenido en mi vida han dejado una gran mancha en mí entre anhelo y una constante melancolía. La idea de no poder encontrar algo así nuevamente me aterra hasta los huesos, pero levantarme con la esperanza de que aparezca es un motor.