No, Cristina no es inocente. Es una chorra. Por eso está presa.
Y por eso también está inhabilitada para ejercer cargos públicos de por vida.
Así lo confirmó la Corte Suprema.
Y solo un presidente corrupto se animaría a indultarla.
Mejor dicho a perdonarla... porque es culpable.
El rolinga de los 80s, y hasta de los 90s, no estaba politizado. No eran faros del pensamiento, pero se podía charlar. Su "rebeldía" se limitaba a seguir a su banda favorita, lucir flequillo y meter algún pogo festivo cada tanto. Eran queribles, incluso. A todo ese sector social, el kirchnerismo le inoculó un odio visceral por todo lo que suene a esfuerzo, orden, higiene y largo plazo. Para que sigan votando Graboises sin chistar, necesitan mantenerlos convencidos de que sus problemas y frustraciones no son fruto de las decisiones que tomaron en la vida, sino culpa de quienes –a diferencia de ellos– progresaron en lo económico, en lo profesional o en lo familiar.
El 24 de Marzo de 1976, pedían a los gritos que asumieran los milicos:
Los peronistas
Los sindicalistas
La clase baja
La clase media
La clase alta
La iglesia
Los periodistas
Los de derecha
Los del centro
Los de la derecha…
Y no me la cuenten, porque fui testigo
Termos
Fue una Guerra.
Ganaron los militares.
Murieron 6500 enemigos de la Patria.
Y por eso hoy podes leer y escribir en Twitter.
Tenés Libertad, urnas, democracia, todo lo contrario a Cuba.
En lo que nos querían convertir los terroristas montoneros asesinos.
Historia, no cuento mágico zurdo.
A 50 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO LO MEJOR QUE LEÍ ES LO DE JORGE FERNÁNDEZ DÍAZ. 👇
(...) Nosotros se lo permitimos. Las terribles desapariciones forzosas obturaron cualquier análisis serio sobre esa camada de argentinos que frívola y trágicamente se habían dejado seducir por el guevarismo, que pusieron de moda el gatillo y el trotyl, que quisieron imponer una revolución totalitaria a sangre y fuego y que llevaron a cabo atentados, homicidios y secuestros extorsivos, tanto en su versión foquista (los erpianos) como entrista (los montos). Ambos animados por los dos grandes autores intelectuales de esa catástrofe: Fidel Castro desde La Habana y Juan Perón desde Madrid.
Muchos inocentes murieron en ese prefacio siniestro. Elijamos dos pequeños ejemplos al azar: los “imberbes” que le metieron un balazo en la nuca al presidente de Fiat, Oberdan Sallustro, un expartisano que se había jugado la vida contra Mussolini en Italia (leer el último libro de Pablo Sirvén), y los que balearon delante de su propia hija a Antonio Muscat, pacífico ejecutivo de Bunge & Born, solo para aceitar un poco la negociación por aquel rescate y cobrar los sesenta millones de dólares con que Montoneros financió sus actividades ilegales y sus múltiples asesinatos a sangre fría. La violencia era la partera de la historia, y el peronismo revolucionario se había “inventado” un Perón a su gusto y conveniencia. Pero cuando el viejo general -el real, no el imaginario- llegó al país y lo vieron rodeado de matones de ultraderecha, enseguida le tiraron el cadáver del secretario general de la CGT –José Ignacio Rucci, 23 impactos de bala– para que recondujera al Movimiento hacia la “patria socialista”. La respuesta de Perón no se hizo esperar, reunió al Consejo Nacional del PJ, convocó a la juventud de la burocracia sindical y emitió un decreto donde se disponía la elaboración de un plan para “eliminar las acciones subversivas violentas y no violentas”. A continuación, se llevaron a cabo destituciones y represalias armadas, macartismo y persecución directa, y pronto se creó la Triple A, que bajo su inspiración desplegó, metralleta en mano, razias contra los “zurdos” (sic).
Bajo esa administración justicialista se perpetraron 1500 ejecuciones y hay registrados 900 desaparecidos en la Conadep. En la página 106 del libro Por la libre, Mario Eduardo Firmenich le confesaría luego a Gabriel García Márquez: “Desde octubre de 1975, bajo el gobierno de Isabel Perón, nosotros sabíamos que se gestaba un golpe militar para marzo del año siguiente. No tratamos de impedirlo porque al fin y al cabo formaba parte de la lucha interna del movimiento peronista”. Era preferible un Lanusse, pensaban los montoneros, que esta conflagración interna, donde se mataban entre “compañeros” gritándose Viva Perón (Soriano dixit). Pero no llegó Lanusse sino Massera, con un régimen militar que recogería las consignas y las metodologías de la derecha peronista y las llevaría a un nivel nunca imaginado: un terrorismo de Estado sistemático y ampliado hasta el infinito, que respondería con desapariciones, torturas, crímenes, violaciones y hasta robo de bebés. (...)
Para los que siguen repitiendo que "no hubo guerra", que fue solo "represión ilegal del Estado" sin violencia previa ni enfrentamientos armados:
El 23 de diciembre de 1975 (hace exactamente 50 años ayer), el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) lanzó la mayor operación guerrillera de la historia argentina: un intento de copamiento masivo al Batallón de Arsenales 601 “Domingo Viejobueno” en Monte Chingolo, con unos 250 combatientes armados hasta los dientes, con el objetivo de robar toneladas de armas para continuar su "guerra revolucionaria".
Pero gracias a inteligencia militar (incluido un infiltrado), el Ejército estaba preparado. Lo que siguió fue un combate feroz: los guerrilleros cayeron en una emboscada, con decenas de muertos (entre 53 y más de 100 según fuentes, incluyendo ejecuciones de heridos).
Este desastre militar debilitó fatalmente al ERP y aceleró el golpe de 1976. Fue una batalla real, con dos bandos armados enfrentándose en las calles de Buenos Aires, en víspera de Navidad.
Sí, hubo una guerra irregular iniciada por organizaciones guerrilleras como el ERP y Montoneros (que mataron cientos de civiles, militares y policías en atentados, secuestros y ejecuciones). El Estado respondió con terrorismo de Estado desmedido y criminal, desapareciendo y asesinando a miles (muchos inocentes). Ambas violencias fueron condenables. Pero negar que hubo un conflicto armado bidireccional es borrar la historia y justificar una de las partes. No fue "paz interrumpida por genocidas": fue una tragedia con responsables en ambos lados.
Gracias @eduardolazzari por recordarlo en tu análisis.