Créeme, sé cómo sobrevivir.
Soy la hija amargada, la distante, la que parece no tener sentimientos; la que finge que no le importa nada mientras lleva tormentas por dentro. Y aun así, actúo como si nada.
He secado mis propias lágrimas, he peleado batallas que me derrumbaron sin que nadie lo notara. Me he reconstruido desde el silencio y el cansancio. Y si nadie aparece, ya sé cómo mantenerme de pie sola... porque siempre he sido yo quien ha tenido que salvarse.
Me merezco un amor tranquilo, claro y recíproco.
De esos que no confunden, no desaparecen y no obligan a adivinar sentimientos. Un amor que se note en los hechos y no solo en las palabras.
Qué enfermizo es perder a alguien a quien querías tanto. De repente solo sientes un vacío enorme, ganas de llorar, de dormir todo el día, dejas de tener hambre, te sientes agotada, enfadada, triste y, sobre todo, muy sola
no solo hiciste llorar a mi versión adulta, también hiciste llorar a mi niña interior. Le hiciste revivir el abandono, volver a sentirse insuficiente. Pero eso fue mi culpa: un día te conté mi historia, t hablé de mis heridas, te di las armas para destruirme, y vos las utilizaste
El Real Oviedo quizás baje a Segunda División, pero su afición es de Primera. Hoy se pueden quedar a más de 10 puntos por la permanencia y, aún así, creen como pocos creerían.
Y no solo en el Carlos Tartiere, también lejos de su tierra. Están siendo un ejemplo. Piel de gallina.