Cuando trabajas cara al público terminas agradeciendo cosas que, en principio, deberían darse con normalidad, pero a ti te parecen extraordinarias como, por ejemplo, la educación.
Y mientras tanto, lo único que hacemos es matar el tiempo mirando el móvil, pensar a dónde iremos de vacaciones (si es que nos alcanza con nuestro sueldo de mierda) y quejarnos al aire, mientras nuestro futuro se desmorona.
Gente encantadora que hereda cinco pisos en el centro, se compra una furgoneta Volkswagen, se pone unas sandalias de cuero reciclado y te suelta una lección de vida sencilla mientras cobra 4.000 euros al mes de alquileres de los que no habla en sus retiros de meditación.
Pero la rabia no debería apuntar hacia el que tiene cinco casas y viste de pijo o se disfraza de hippie, sino hacia el sistema que convierte una necesidad básica en un privilegio de casta.
tenemos que aprender a diferenciar en nosotros mismos la capacidad de adaptación del miedo.
Si tienes ambas identificadas, todo bien, puedes seguir cagándote encima
pero ahora lo harás más a gusto.
“No he recibido educación clásica, pero me he dado cuenta de que es usted el equilibrio perfecto entre los dioses Dionisio y Apolo: frenesí irracional, controlado por la razón y la autorreflexión.”
Peaky Blinders
Si no sabes controlar tus emociones, vete al psicólogo.
Si no quieres que el feminismo se te eche encima haber pedido permiso.
Si no sabes vivir en sociedad vete a vivir a la jungla.
#RubialesDimision
Piensa en cualquier animal salvaje, el que quieras.
Estarás de acuerdo conmigo en que se pasa el día entero a la bartola.
Como especie supuestamente inteligente hemos fracasado estrepitosamente en el momento que tenemos que trabajar más de siete horas al día para poder vivir.