No se me nota, pero estoy cumpliendo mi meta de ser la mujer más pacífica y tranquila porque ya viví en el enojo y la frustración, lo perdí todo, incluso me perdí a mí.
Reconstruir una relación no es pedir perdón y esperar que todo vuelva a estar bien. Es asumir el daño, sostener conversaciones difíciles y demostrar con acciones consistentes que hubo un cambio. La confianza no vuelve por promesas, sino por la constancia.