Se iban demorando en darse cuenta que los evangélicos son un montón de hijueputas mala gente, fanáticos, intolerantes que solo viven por la plata y el prójimo les importa un culo.
El contraste entre el ritmo de Caracas y el de La Guaira es descorazonador.
En Caracas se intenta continuar: se abren tiendas, se tapan fisuras y boquetes.
Pero La Guaira está totalmente paralizada y conmocionada. Se pierden las marcas temporales y espaciales.
En un país lleno de gente que no le sobra la plata que rompan los dólares y los tiren en la calle para que no se los roben los policías es lo más arrecho que yo he visto en mi vida volvería a ser venezolano una y mil veces más.
De hecho no se sabe si lo dijo realmente porque la fuente de la famosa frase fue su opositor acérrimo José Domingo Díaz, en su libelo anti bolivariano de los “Recuerdos…” publicado 18 años después de esos eventos. Los historiadores sabemos que el relato de Díaz tenía la clara intención de acusar al Libertador de blasfemo, por eso tomamos esa fuente con escepticismo.
Interesantemente, en las “Memorias…”, O’Leary relata otra anécdota y es que durante el terremoto los sacerdotes atizaban el desorden social aduciendo la “ira santa”y el “castigo divino”, y los caraqueños les creían por ser vicarios de la “palabra de Dios”. Bolívar se dispuso a dispersar a la multitud fanatizada y calmar los ánimos e incluso sacó su espada para amenazar de muerte a un cura ante su oportunismo hacia la situación.
Mi Papá como sobreviviente del terremoto de México en 1985, e ingeniero civil que trabajó en el metro de CDMX, siempre me decía esto: “no hay nada que destape mas la corrupción de un país, que un terremoto”.
Exactamente eso estamos viendo en Venezuela
Yo siempre pensé que Petare iba a ser arrasada en caso de un terremoto, pero no ocurrió así y aquí te explico las razones:
La razón principal por la que Petare (y gran parte de los barrios en las colinas de Caracas) resistió los devastadores terremotos mucho mejor que zonas como Altamira o Los Palos Grandes se debe a la geotecnia y el "efecto de sitio".
Durante los estudios sismológicos posteriores a 1967 (liderados por expertos que luego conformaron FUNVISIS), se descubrieron dos factores clave:
Roca firme vs. Sedimento blando: Petare está construido mayoritariamente sobre colinas de roca metamórfica firme (esquisto). La roca transmite las ondas sísmicas rápidamente pero con menor amplificación. En cambio, el centro-este de la ciudad (Altamira, Palos Grandes) está asentado sobre un valle de sedimentos aluviales profundos (tierra blanda y agua acumulada por milenios).
Efecto de resonancia: El valle de Caracas funciona como un "tazón de gelatina". En las zonas donde el sedimento es muy profundo (hasta 300 metros de espesor en Altamira), las ondas sísmicas se amplifican drásticamente, entrando en resonancia con los edificios altos (de 10 a 20 pisos), lo que causó los colapso varios edificios en la zona. En Petare, al estar la roca casi en la superficie, ese efecto de amplificación no ocurre.
El tipo de construcción: Aunque las viviendas autoconstruidas en los barrios son vulnerables a deslizamientos de tierra por lluvias, ante un sismo suelen ser estructuras ligeras, de pocos pisos y conectadas de forma densa, lo que a veces, paradójicamente, distribuye las vibraciones de manera distinta a un bloque de apartamentos de gran altura.
Topo Mayor México: “llegó una muchacha de una TV local y me dijo que tenía que decir esto y agradecer a tu presidenta”
“mira mija te voy a decir una cosa tengo 80 años y no me vas a venir a decir que decir, no eres jefa, yo no soy político, soy rescatista” “la mandé al diablo”
Más de 250 edificios cayeron. Las torres de Parque Central siguen intactas.
Hay gente que construye para inaugurar. Hay gente que construye para siempre.
El 24 de junio de 2026, Venezuela tembló. Caracas, La Guaira lloraron. Y mientras el suelo se abría bajo los pies de miles de familias, dos torres en el centro de la ciudad se mantuvieron exactamente donde siempre han estado.
Las Torres de Parque Central no son solo concreto. Son el legado silencioso de hombres que construyeron pensando en el futuro, aunque nunca sabrían cuánto íbamos a necesitarlas.
Henrique Siso Maury. Daniel Fernández-Shaw Escario. Y detrás de ellos, cientos de obreros, calculistas, ingenieros que pusieron cada viga como si de eso dependieran vidas. Porque dependían. Hoy lo sabemos.
Ya resistieron el incendio de 2004. Aguantaron décadas de sol, lluvia, vientos. Y ahora, en uno de los sismos más devastadores de nuestra historia reciente, volvieron a pararse frente a todo.
Hoy, en medio del dolor, Parque Central nos recuerda que Venezuela también ha sido eso: manos que levantan lo que el tiempo no puede tumbar.
#Sismo #26Jun #Urgente #Terrenoto
Meter en un mismo saco a gobierno y oposición como causantes de la inepta intervención en ayuda de los sobrevivientes, es una vieja estrategia qué funciona solo con para cretinos
En este momento no puedo evitar recordar una frase de Mujica pronunciada en una reunión en Mendoza, era una época de discursos fuertes y de mucha verdad ideológica, entonces Mujica al ver la escalada que llevaba eso dijo “el más radical acá no es el que haga el discurso más fuerte, es el que sume más”. Y el que haga las cosas mejor en la región en esta coyuntura será también el que sume más, el que construya un proyecto integrador. @caslainstitute https://t.co/A0cpqNyfXr mi columna en @infobae
https://t.co/bXTcX5KD4K
Tú me estás diciendo que los militares están sentados tramitando salvoconductos a los civiles para que puedan ir a ayudar?
En vez de ser ellos los que estén ayudando?
El mundo al revés.
No hay perdón para ninguno, ni aunque sea mi sangre.
El 29 de julio de 1967, una hora después del terremoto de Caracas de esa fecha el teniente coronel Luis Alberto González Ramírez, comandante del batallón de Ingenieros Avendaño N° 1, con sede en Fuerte Tiuna, sacó su unidad completa a rescatar a las personas atrapadas en los edificios San José, Neverí y Mijagual en Altamira, salvando cientos de vidas por iniciativa propia.
Hoy a casi 48 horas de los devastadores terremotos del 24 de junio, las Fuerzas Armadas, que tienen cinco batallones ingenieros con maquinaria pesada, brillan por su ausencia...que vergüenza y que contraste...
Un grupo de efectivos de la GNB encontraron dólares en efectivo entre los escombros de la zona de desastre en La Guaira.
La gente los obligó a romperlos para que no se los robaran al grito de “lambucios, muertos de hambre”.
Los militares en Venezuela son una plaga.