Cuando te das cuenta de que todo está carísimo y, aun así, Dios no ha permitido que te falte el alimento, un techo donde vivir ni que tus manos queden vacías.
Le pido a Dios que me conceda sabiduría para entender que las cosas no siempre van a ser como yo quiero, pero que, por encima de todo, Su voluntad siempre será mucho mejor que la mía.
Amigos oren mucho, pídanle a Dios que los cuide, hay personas que no siente envidia de las cosas materiales, sienten celos de tu aura, de tu personalidad, de la forma en que la que el universo te sonríe. Son cosas que el dinero no puede comprar.