Después (ya lo sabéis desde los quince años) ese aletear de las palabras presas, palabras de ojos bajos, penitenciales, entre testigos enemigos.
Todavía un amor de «lo amo»,
de «usted», de «bien quisiera,
pero es imposible»... De «no podemos, no, piénselo usted mejor»...
(...)
Después (ya lo sabéis desde los quince años) ese aletear de las palabras presas, palabras de ojos bajos, penitenciales, entre testigos enemigos.
Todavía un amor de «lo amo»,
de «usted», de «bien quisiera,
pero es imposible»... De «no podemos, no, piénselo usted mejor»...
(...)
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Verla partir y amarla como nunca;
seguirla con los ojos, y ya sin ojos seguir viendola lejos, alla lejos, y aun seguirla más lejos todavia,
hecha de noche, de mordedura, beso, insomnio, veneno, éxtasis, convulsión, suspiro, sangre, muerte...
(...)
”A veces, cuando observamos las cosas al cabo de un tiempo o dsd una perspectiva diferente, algo q creiamos esplendoroso y absoluto, algo por lo q renunciariamos a todo x conseguirlo, se vuelve sorprendentemente desvaído. Y entonces te preguntas qué demonios veían tus ojos".