+ brillaban por la emoción. De no ser por las manos que rodearon su cintura, no hubiera salido de esa ensoñación.
— ¡Lo siento tanto…!
Apartó sus manos de los cuernos y sujetó su cabeza, manteniéndole el rostro presionado contra su busto.
— ¿Estás bien…? *💧
Pobrecito, ni se ha dado cuenta que lo está ahogando con sus tetas por encontrarse tan fascinada con esos cuernos. Hasta pinchó el dedo índice en uno de ellos, mientras posaba sus carnosos labios sobre el otro. ¿Tendrá sensibilidad ahí…?
Kuni no pudo frenarse, sus ojitos +
El tironeo se mantiene constante, no parece acatar su pedido, y con tal de no lastimarse ni a ella ni a el su cabeza deja floja, todo para terminar con el rostro entre aquel par.
– ¿¡M-Mmhm!?
¿No se da cuenta? Si sigue así, lo va a asfixiar. Ante la emergencia, sus
+
Ella es la versión opuesta a la versión que conoce. Es más cálida y torpona, aunque puede ser igual de letal si se lo propone. Le regresó la reverencia de forma mucho más inclinada, sus grandes pechos rebotando al enderezarse.
— ¿Mi rostro…? ¡Ah! ¿Conoces a mi gemelo? *💜
Estaba absorta observando esos cuernos, y este al ser más alto, le dificultaba la tarea. ¡Lo siente mucho, pero no razona cuando está tan concentrada…! Una vez más, Kuni empujó con demasiada emoción hacia abajo, ocasionando que el rostro ajeno se estampe contra sus tetas. *🌀
La cabeza termina agachando ante la dificultad ajena, sus dedos siente pasear por toda la extensión de sus cuernos. Pequeño escalofrío corre por su espalda por repentino tironeo, sus manos levanta para detener las ajenas, más no quitarlas.
– C-Con cuidado, por favor...
Kuni ni siquiera se cuestionaba los supuestos métodos del fatui para la memoria. Tan solo obedeció en su inocencia y continuó con los cariñitos.
— Recuerda, recuerda…
Se enfocó tanto en su tarea, que no interpretó con malas intenciones su acercamiento ni que le rodeara +
+ la cintura. Inclinándose un poquito más, las pesadas ubres de la muñequita se presionan contra el rostro, cubriéndole ojos y parte de la nariz.
— ¿Aguas termales…? ¡Sí, sí? Justo al lado del templo hay unas. Suelo ir allí con las demás.
Se incorporó emocionada, +
Se alzó de puntillas, pues de otra manera no llega, y alcanza en sus manos los llamativos cuernos del adeptus. Se emocionó tanto que no pudo evitar presionar y tirar de ellos con leve fuerza.
— Ah. ~ Increíbles, increíbles.
+ misma manera por delante; su trasero quedaba más expuesto.
— ¡Puedo moverme y luchar con mucha más facilidad!
Porque también, según Yae, era más fácil de distraer al enemigo.
Era muy feliz al tenerlo de vuelta; aprendió mucho con el blondo antes de que este se fuera. Una tierna sonrisa se le forma en los labios de la miko por el cumplido, permitiéndole respirar mejor cuando se alejó un poco.
— ¿Te gusta? Yae lo diseñó especialmente para mí, hehe. ~ +
+ A diferencia de las demás, las prendas de Kuni eran más reveladoras y sus muslos estaban descubiertos casi al completo de no ser por la pieza central cubriendo su ropa interior.
Se giró para que tuviera un vistazo completo, puesto que en la zona de atrás no la cubría de la +