Dios, gracias por recordarme quién soy cuando el mundo intenta definirme por lo que he hecho o por lo que me falta. Yo soy lo que Tú dices que soy: amado, perdonado, llamado, equipado. No me identificaré más con mis errores. No me comparo ni me oculto. Salgo de la cueva del miedo y me levanto como hijo de Tu luz. No tengo que ganarme Tu amor, ya me fue dado. No tengo que fingir perfección, solo necesito permanecer en Ti. Cada parte de mí fue diseñada con intención: mi carácter, mi historia, mi voz, mi fragilidad. Nada es al azar, todo sirve a un propósito mayor. Y aunque me tambalee, no caeré. Mi identidad en Ti no es negociable. ¡SOY TU HIJO!
Inquebrantable soy en Tu nombre.
Amén.
"Cuando una red de mentiras bien diseñada ha sido vendida gradualmente a las masas durante generaciones, la verdad parecerá completamente absurda y su portavoz un 'loco delirante'."
-Dresden James-