Los pobres gringos no entienden nada al ver la barra descontrolada, y si precisan que alguien les cuente, preguntenlé a Brasil qué se siente.
Quiero volver a robarle un gol al ladrón, como el Diego y el narigón, y que brille una cuarta estrella en el cielo glorioso de mi Nación.
@casiruina Estuve rezandolé a la cruz que me cuelga del cuello y la apretaba tan fuerte que no tenía ni color en la mano, amigo. Casi me mato cinco veces.
Cambiaste la frase que podía darte la vida que querías por el silencio que te condenó a la que tenés. Ahora solo sos la última pieza de un rompecabezas que no existe.