@0NY0URLEFT Bueno, sí sabemos que Poromiel ha reunido a sus tropas y está de camino. Lo que me pregunto es, ¿por qué ahora?
—No necesitaban saberlo para defender sus fronteras, pero Enya siempre ha sido de la opinión de que los hechos son tanto o menos importantes que su razón de ser.—
Bú.
—Ha procurado acercarse por el costado derecho de @0NY0URLEFT con su característico sigilo, antes de hablarle directamente al oído que supuestamente le falta.—
Desde luego, de donde yo vengo hay cuentos para todo, pero suelen ser solo eso.
—Se queda un instante en silencio.—
Bueno, salvo las moiras. Me juego el cuello a que esas sí que son de verdad.
Creo que los grifos califican como tal. Pero si te refieres a algo más...
—Por un instante ve su rostro reflejado en el acero pulido y ya no es el suyo, sino una ensoñación de una joven Enya en la víspera de su decimoctavo día del nombre.—
Quien sabe. Más allá de la »
Conjeturas, más bien. Una teoría tiene que tener un sustento sólido. En todos estos años no he visto ni una prueba al respecto.
—Ella también se lo ha leído.—
No pretendía ser alegre.
—Sigue afilando sin levantar la mirada.—
Es un recordatorio para los niños de no alejarse de las aldeas y no traspasar las barreras.
—Está junto a la hoguera, realizando el mantenimiento de sus armas con diligencia mientras recuerda una cancioncita que hacía tiempo que no escuchaba. Con el crepitar del fuego como única compañía, que mejor momento que rememorarla en voz alta.—
@0NY0URLEFT ocupados en sus quehaceres mientras esperan a que inevitablemente suceda aquello por lo que han sido convocados. Enya, por su parte, no tiene tan claros dichos motivos.—
@0NY0URLEFT —Los marcados y sus respuestas crípticas, como de costumbre.—
¿Y qué te dice la intuición sobre lo que hacemos aquí?
—Echa un vistazo a su alrededor para volver a detenerse en ella. El campamento despierta una nueva mañana y los soldados aprietan el paso de un lado a otro, »
@0NY0URLEFT La guerra tiene estas cosas.
—Responde Enya, asintiendo con la cabeza. No es difícil sacar cuentas y la reliquia de la rebelión bajo la oreja derecha lo confirma.—
Pero sigues aquí. No parece que te haya ido tan mal después de todo.