Ya no creí necesitar ese momento de encerrarme en el baño, sentarme en el suelo, abrazarme y decir “todo va a estar bien” cuando en ese momento todo lo que puedo sentir es que nada está bien.
Ya no quiero llegar a los 24, al final no creo que sea tan bonito.
Y Octubre viene con sus mandarinas, pan de muerto y muchos recuerdos. También vienen con mi cumpleaños y la tristeza de no sentir la emoción pasada por llegar a nuevas metas con esas personas tan cercanas.
Hoy vi algo que quería compartir que es muy íntimo y me hace sentir vulnerable y me di cuenta que no tengo esa confianza con mis amistades actuales y siento que con mis amistades de tiempo ya no puedo compartirlo porque nos hemos alejado.
Me sentí en el limbo y lloré mucho.
Este fin de semana me la pasé haciendo corajes con mi familia por varias cosas que pueden ser mínimas.
Me doy cuenta que me falta trabajar en las cosas que yo puedo hacer y lo que quiero controlar, además de lo mucho que me impacta el trabajo cuando no sale bien algo de mi parte.