sinceramente, odio que hayamos normalizado la idea de que todas las opiniones son válidas. Creo que deberíamos volver a decirle a la gente que está mal informada y es ignorante.
SURREALISTA: La candidata de izquierda en Colombia nos dice que quienes nos graduamos de las mejores universidades solo aprendimos a robar.
¿Cómo eligen a alguien que ataca así al mérito y ni estudio? ¡Qué vergüenza el desprecio por la educación! 🤦🏽♂️🇨🇴 🐶
Benito Martínez Ocasio nos dio un show que honró a toda Latinoamérica con referencias que solo nosotros entendemos. El niño durmiendo en las sillas juntadas, los puestos de comida, las fiestas, la familia, lo vibrante que es nuestra cultura desde sus colores hasta los sonidos.
La mejor protesta siempre será mostrar nuestra alegría, nuestra cultura, porque ser capaces de sentir felicidad frente a la agresión es un acto de protesta por si mismo. De aquí nadie nos saca, de aquí no nos movemos, esta es nuestra casa. Donde nacieron nuestros abuelos. Gracias Bad Bunny ❤️
El científico español Mariano Barbacid ha encontrado la cura del cáncer de páncreas.
"Si no se investiga no se avanza".
El Premio Nóbel ya tiene dueño.
Este es Mariano Barbacid, él y su equipo han conseguido eliminar por completo el cáncer de páncreas en ratones. Y después de una semana de noticias nefastas y discusiones salvajes, esto es lo que merece ser destacado, la esperanza. Es de colorinchis, y aquí va mi arte para él.❤️
No infantilicen a los venezolanos.
Mañana comparto un reel, pero, por hoy:
1. El derecho a la esperanza no nace de la ingenuidad, sino del agotamiento. Llega después de haber intentado todas las vías democráticas posibles y verlas fracasar una por una.
2. No se puede hablar de derecho internacional ignorando el contexto venezolano. En Venezuela, esos principios fueron letra muerta y no protegieron la democracia cuando más se necesitaban.
3. Es legítimo y necesario cuestionar las prácticas imperiales que, una y otra vez, han intervenido en América Latina decidiendo destinos, gobiernos y recursos. La historia regional obliga a desconfiar de cualquier intervención presentada como salvación.
4. Esa crítica no puede hacerse borrando el origen de la ruptura democrática ni convirtiéndose en un juicio moral contra los oprimidos. La autodeterminación del pueblo venezolano fue violada primero desde dentro.
5. Para América Latina, la lección es estructural: sin unidad regional, siempre seremos territorios intervenibles. Apoyar a Venezuela no es callar matices, es desear y apoyar que su pueblo elija su destino sin nuevas formas de dominación.
Salí de Venezuela hace 7 años ya, porque me pusieron una pistola en la cabeza a plena luz del día. 19 años tenía. Iba caminando a la universidad.
Me costó entender que eso pasó básicamente porque no había consecuencias para los criminales reales, como suele ser en las dictaduras.
Me fui aterrada y sin ganas de volver. Estaba chica y me costaba separar lo que es el gobierno vs. lo que es la patria.
Afuera lo entendí. Y me dolió muchísimo darme cuenta que amaba mi país más que a nada y que el recelo venía de que nunca quise ser una exiliada. Qué sensación tan fea lo que es el despojo y más cuando ni siquiera has terminado de formar tu identidad.
Por fortuna y bendición, migré a un país que amé profundamente desde el momento en que llegué. Me acogió, me permitió crecer, lo hice mi casa y lo sigo amando. Amo su cultura, sus costumbres y sobre todo a su gente.
Pude crecer, recorrer distintas tierras, sanar y ser feliz en ese proceso. País que visito, país del que me recorro al menos tres ciudades como queriendo entender cómo funciona desde adentro. Me voló la cabeza conocer formas de pensar tan diferentes e interesantes. Ese intercambio constante me recordaba lo que somos en Venezuela y lo que no. Nos empecé a recordar con cariño y con nostalgia.
Ya cuando sané y quise volver de visita, era demasiado tarde.
Para bien o para mal, tengo nacionalidad española y venezolana. La española me permitió moverme libremente por el globo, con la excepción de que si llegaba a pisar venezuela no podía salir.
Podía visitar cualquier país, excepto el mío. Y si lo visitaba, no podía salir, a no ser que tuviera ese pasaporte venezolano que me era imposible de conseguir por distintos motivos claramente relacionados a la dictadura.
Cuento esto como un marco para decir que la intervención de hoy, de este 3 de Enero de 2026, no la celebro a la ligera. Cuando crecí no soñaba con que USA bombardeara a mi país, te lo juro.
Pero tampoco nadie te prepara para lo que es ver a una tanqueta militar aplastando los huesos de estudiantes que solo exigían derechos humanos, poder comprar comida o tener libertad.
Nadie te prepara para estar semanas sin electricidad en un país que es ridículamente rico. Nadie te prepara para lo que es llegar con una emergencia a un hospital y ver cómo se te muere un familiar en los brazos porque no hay insumos. Nadie te prepara para lo que es tener amigos presos en el centro de tortura más grande del continente, y que ese centro de tortura casualmente esté en tu país.
Una dictadura es una dictadura. Y las salidas pacificas son una utopía.
Lo intentamos todo: votar, alzar la voz, pedir ayuda, protestar, irnos, quedarnos y hasta morir por nuestra tierra.
Nada funcionó. Y la represión no solo siguió sino que tomó fuerzas. En algún punto se sintió invencible (en psicología le decimos “Indefensión aprendida”). Por eso estamos tan contentos hoy. No creemos que lo que vengan sean rosas, pero sí nos devuelve algo de esperanzas.
No tienen que venir a preocuparse por nuestro petróleo, sabemos que tenemos las reservas más grandes del planeta. Rusa y China también lo saben bien, porque nos lo han robado en las últimas dos décadas y ahí si no hemos visto a nadie diciendo nada.
Todavía nos queda mucho. Y seré cruda con esto: tampoco somos libres (aún). Pero por primera vez en 26 años está ocurriendo algo histórico en nuestro país.
Si no eres venezolano, déjanos celebrar un poquito esta sensación de alivio y de esperanza que habíamos perdido.
Si eres venezolano y estás en Venezuela, por favor cuídate mucho. Nos necesitamos a todos a salvo.
Si eres venezolano y estás fuera, te entiendo. Te abrazo fuerte y te pido nos eduquemos sobre lo que pasa para explicarlo bien. Hará falta darle visibilidad a esto para que no se tergiverse nuestra historia.
Ya la historia no es solo el pasado, sino lo que está ocurriendo hoy. Y por eso cuento la mía.
Il existait mille raisons de condamner le régime de Nicolas Maduro : communiste, oligarchique et autoritaire, il faisait peser sur son peuple, depuis de trop longues années, une chape de plomb qui a plongé des millions de Vénézuéliens dans la misère - quand il ne les contraignait pas à l'exil.
Mais il existe une raison fondamentale pour s'opposer au changement de régime que les États-Unis viennent de provoquer au Venezuela. La souveraineté des États n'est jamais négociable, quelle que soit leur taille, quelle que soit leur puissance, quel que soit leur continent. Elle est inviolable et sacrée.
Renoncer à ce principe aujourd'hui pour le Venezuela, pour n'importe quel État, reviendrait à accepter demain notre propre servitude. Ce serait donc un péril mortel, alors que le 21e siècle est déjà le théâtre de bouleversements géopolitiques majeurs qui font planer sur l'humanité le risque permanent de la guerre et du chaos.
Il ne nous reste plus qu'à espérer, face à cette situation, que la parole soit rendue au plus tôt au peuple vénézuélien. C'est à lui que doit revenir le pouvoir de définir, souverainement et librement, le futur qu'il souhaite se donner en tant que Nation.