Ser campeón del mundo te da gloria, no fueros. Quien cree que por un logro con la Selección Argentina va a ser aplaudido cada vez que juega de visitante, lamento decirle que le falta cancha: ningún hincha de verdad pone a la Argentina por encima de su club.
A Ángel Di María no lo insultan por jugar en Central ni por ser del interior. Es más: lo aplaudieron en muchos estadios, hasta que las “ayudas” empezaron a ser cada vez más evidentes.
Hoy lo insultan porque, en un fútbol cada vez más manchado, eligió jugar ese juego, aceptar los regalos del poder y ser la cara visible de un título de escritorio, posando con un trofeo inventado, arriba de una traffic un jueves al mediodía.
No es federalismo. No es ingratitud. Son los hechos. Y el fútbol argentino tiene memoria corta, pero mientras dura, no perdona.
Un par de árboles nunca taparán el bosque, ni el verdadero agradecimiento y amor eterno. Felices 50, Marcelo Daniel. Ojalá puedas volver a recuperar esa sonrisa ganadora e invencible.
Dejate de joder!!!... ahora todos rasgándose las vestiduras como si fuera solo con River... lamentablemente es con todos incluido ustedes!... Quedate tranquila que no nos regalaron nada, nos quedamos afuera.