Los seres humanos somos los únicos animales desesperados por encontrarle sentido al mundo.
No toleramos vivir sin sentido.
El hecho de tener lenguaje nos obliga a generar sentido. Si no lo hacemos (o si no creemos en el sentido que inventamos) nos deprimimos.
Las religiones fueron las máquinas de generar sentido durante milenios, pero desde la muerte de Dios ya no es tan fácil hacerlo.
La vida humana, librada de Dios, se volvió burocrática y mecánica. El romanticismo fue el primer movimiento estético y filosófico que intentó enfrentar a la bestia: la burocratización total de la vida.
En distintos momentos, los que buscaban darle un sentido al absurdo de haber nacido se volvieron beatnik, hippies, punks...
La gran máquina burocrática integró todo. Punk se convirtió en un estilo que las casas de moda vendieron durante un par de temporadas.
La vida sigue siendo absurda y sin sentido y ya no tenemos a Dios ni a Sid Vicious.
Cada nueva generación nace cada vez más adaptada para integrarse a la burocracia. Los niños actuales solo sueñan con ser inversores y generar algún esquema ponzi que, sacándole dinero a los demás, los enriquezca a ellos. El dios de hoy es el dinero. No tiene ateos.
Pero el dinero es sentido sin sentido: su corazón está vació. El dinero no genera relato.
No hay sentido sin relato.
La máquina burocrática perfecta ha generado el vacío total. La falta de sentido.
Como primates que hablamos los humanos seguimos necesitando sentido, pero la máquina que logramos hacer -el capitalismo- borra todo el sentido del mundo.
Muerta la religión, en especial la que tenía intensidad mística, nos volcamos a las guerras y la política. Pero hoy no hay guerras que tengan sentido ni nadie cree en la política. Y en la TV pasan malas versiones de los peores programas que nos entretuvieron hace décadas.
30.000 no es número simbólico, como muchos dicen. Es un número impreciso. ¿Por qué el informe de la CONADEP no desmiente el número? Fácil, el informe se hizo en 1984 y solo se tomaron denuncias durante 8 meses y cuando todavía había extorsiones.
La estimación surge, en parte, porque el Batallón de Inteligencia 601 reconoció 22.000 desapariciones para 1978. Faltaban 5 años de dictadura, por lo que es probable que en realidad sean muchos más que 30.000.
Las listas con los números exactos y los nombres de los desaparecidos las tenía el Ejército. O fueron destruidas o están escondidas, y esa es la verdad que queremos saber. Por eso #MemoriaVerdadYJusticia
#NuncaMas
y recuerden: la autoayuda, la astrología, el veganismo, el emprendedurismo, el coaching y la educación emocional conforman el “sistema” de creencias del liberalismo del siglo xxi
a veces cuando alguien me gusta bastante digamos de veras y por esas casualidades me escribe jaja sí todo bien pero después me desaparezco por miedo a cagarla. 28 años