siempre puedes volver, siempre puedes “retroceder”, no hay fracaso en eso, la vida no es lineal… simplemente un día eres, otro día no eres y ya, luego serás otra cosa y así
Si algún día piensas que no te amé, que Dios te muestre como lloré, cuando te solté, porque no te solté por falta de amor, te solté con el corazón lleno de amor.
Tan corto el amor, pero tan largo el proceso de deconstruir el vínculo, y dejar ir la narrativa afectiva que construimos en torno a algo que, estrictamente hablando, nunca llegó a ser lo que nuestra percepción necesitaba que fuera.