El trabajo no dignifica. Dignifica lo que el trabajo debería permitir: vivienda, salud, ocio. Cuando el trabajo no permite eso, se vuelve una actividad denigrante.
Esto es muy grave. Dejar a las víctimas con menos opciones de salida y vender las herramientas que les permiten escapar como “privilegios” también es violencia institucional. Luego vendrán el «denuncia», el «sal de ahí» y el «¿por qué no se fue?». Y ya será tarde.
Un modelo que ha colapsado, que ha encarecido la vivienda a niveles inasumibles, que ha borrado hasta el último rasgo de identidad urbana y que, para colmo, ha infectado las playas hasta tener que cerrarlas. Este señor quiere exportarlo a toda Andalucía.
Que tiempos aquellos en los que España se rompía por gobernar gracias a los votos de independentistas y lo contentos que están ahora gobernando con negacionistas de la violencia de género, del cambio climático, racistas, homófobos y anti derechos laborales, sociales y humanos.
Esto ya lo contó Jessica Bruder en Nomadland. La voluntariedad aquí solo esconde necesidad. Una sociedad donde personas en edad de jubilación tengan que seguir trabajando es un fracaso, también hacia sus jóvenes, y venderlo como socialdemocracia, un insulto a la inteligencia.
“Todo lo que temíamos acerca del comunismo, que perderíamos nuestras casas y nuestros ahorros y nos obligarían a trabajar eternamente por escasos salarios y sin tener voz en el sistema, se ha convertido en realidad bajo el capitalismo”.
Jeff Sparrow.
Orgullosa de estar del lado que defiende la sanidad y la educación pública, el derecho a la vivienda y la dignidad de la clase trabajadora.
Porque la política también es memoria colectiva: saber quién convierte derechos en negocio y quién pelea para que sigan siendo de todos. 💚
Pasó en Madrid con las residencias.
Pasó en Valencia con la DANA.
Pasó en Andalucía con los cribados.
Nos matan y siguen ganando. Poco nos pasa.
#EleccionesAndalucía
El capitalismo te garantiza vivir ahogado pagando un alquiler o endeudarte de por vida pagando una hipoteca.
Es lo que pasa cuando una necesidad tan básica como es un techo es un bien de mercado y no un derecho garantizado.
Que alguien le explique a Victor que el madridismo lleva, literalmente, 5 horas al borde del vahído por la risa y que está siendo nuestro mejor día desde 2024