Los discursos de odio tienen impactos directos en la vida de las personas.
El femicida de hoy, es un seguidor activo de un diputado que cuestiona diariamente la existencia de la violencia basada en género.
No es un "loco" suelto, es la sistematización del odio y la misoginia.
Los hechos de las últimas horas, la estudiante apuñalada por otro estudiante y las tres adolescentes con indicios de explotación sexual trasladadas por un sargento y otro hombre (que además acabaron con la vida de una cuarta mujer en un choque), tienen la misma raíz. Una raíz que todos sabemos cuál es y que no podemos ignorar. Se llama machismo y hay que hacerse cargo.
No son hechos aislados, no son casualidad. Lo que los une es la disposición de varones adultos sobre el cuerpo y la vida de las mujeres. Lo escribo como varón, porque no alcanza con solidarizarse. Somos corresponsables: de lo que festejamos, de lo que dejamos pasar, del amigo al que no frenamos a tiempo.
El Estado tiene una responsabilidad que no puede delegar: llegar antes. No es tarea de un organismo. Es de todos, todos los días. Me incluyo.
No es la testosterona. Es lo que aprendimos.
Ayer en el anexo de la Facultad de Medicina, un estudiante de 19 años apuñaló a una compañera de su misma edad en pleno salón de clase. La Justicia lo investiga como tentativa de femicidio. Pero apenas lo leímos, algo adentro nuestro salió a buscar al monstruo: el desviado, el enfermo, la excepción, la justificación…la etiqueta de " salud mental"... Ojo con esa salida. Si mañana aparece un diagnóstico —esquizofrenia, lo que sea—, no es una coartada. Una enfermedad mental no justifica ni minimiza la violencia, ( menos si esta bien tratado y acompañado ) y la enorme mayoría de las personas que atraviesan un trastorno no le hacen daño a nadie. Explicar de dónde viene una conducta es una cosa; perdonarla, otra muy distinta. La violencia machista no sale de una enfermedad. Sale de algo que aprendimos. Porque no era un desconocido. Era un compañero, se habia fijado en ella desde principios de año, con denuncias previas por amenazas a otras alumnas en el liceo. Las señales estaban ahi Claritas…
Y esa fijación que romantizamos —"está obsesionado, "no la puede olvidar"— no es amor. Nunca lo fue. No fue pasión, no fue un malentendido de ella, no fue un hecho aislado. Fue violencia, desde mucho antes del cuchillo. Basta de ponerle música de balada al que persigue, al que controla, al que no acepta un no. Hannah Arendt ya nos lo avisó: no es un monstruo, es una persona. Alguien común que obedeció un mandato. Y ese mandato lo aprendimos todos.
Lo aprendemos temprano, cuando a la nena le enseñamos a hacerse chiquita y al varón a ocuparlo todo. Cuando el amigo le pega a la novia y seguimos mirando para otro lado…Cuando pasan nudes y capturas de Tinder como figuritas. Rita Segato le puso nombre: una cofradía, un mandato de masculinidad que se cobra entre varones. No es la violación o el femicidio solamente. Es todo lo cotidiano que dejamos pasar.
Una de cada tres mujeres en el mundo sufrió violencia física o sexual, según la OMS. Los datos no opinan.A ellas les damos una lista de cuidados que no termina nunca: no salgas de noche, no vayas sola, no uses esa ropa, ni saludes a nadie por el cumpleaños. ¿Qué sigue? ¿No respirar? La lista siempre le crece a ella, nunca al que agrede.
Por eso el foco no va en enseñarle a la mujer a tener miedo. Va en mirarnos entre varones y dejar de mirar para otro lado. A ese estudiante lo frenaron sus compañeros, con el cuerpo, en el aula de clase. Ojalá lo hubiéramos frenado antes: en el chiste, en la amenaza, en el "no es para tanto".Frenarnos es humanizarnos, frenarse es autorregulación, frenarnos entre nosotros es trabajar por el derecho a salir sin miedo a vivir sin miedo a estudiar sin miedo, es trabajar por la vida misma, frenarnos es tomar consciencia que los varones tenemos que hablar y comprometernos. ¿A quién mas estamos dejando pasar?
Si soy parte del problema, soy parte de la solución. #fmed #femicidios #violenciadegenero #noalaviolencia
Las cámaras de la FIFA dejaron de transmitir cuando Lumumba Vea hizo el gesto de cubrirse la boca e imitar una pistola en su cabeza, como señal de protesta contra el silencio que rodea el conflicto en el este de la RD del Congo.
Una de las crisis más activas del mundo ha desplazado a miles de personas que han sido víctimas de masacres, él hombre usó el escenario de la Copa del Mundo para asegurarse de que la gente no pudiera mirar hacia otro lado.
🇨🇩👏
En el partido de esta noche entre Congo y Colombia en el Mundial, un hombre congoleño se quedó inmóvil durante los 90 minutos imitando el saludo del líder anticolonial congoleño, Patrice Lumumba.
Lumumba fue descuartizado y disuelto en ácido por EEUU y Bélgica en 1961 por conseguir la independencia del Congo ante el colonialismo y negarse a que los imperialistas siguieran saqueando los recursos de su pais.
Aunque los imperialistas disolvieron su cuerpo, no pudieron borrarlo de la historia, 65 años después, Lumumba sigue presente para millones de personas.
Hay que agradecerle de por vida que su existencia nos daba por lo menos la esperanza en cada mundial y en cada partido.
Gracias por tanto @LuisSuarez9 el futbol uruguayo sin vos no existe
🚨🗣️Nuevo: Luis Suárez critica la llegada de Uruguay a Estados Unidos para la Copa del Mundo, donde el equipo se enfrentó a perros detectores y rigurosos controles de seguridad:
“He estado en el fútbol durante mucho tiempo, y he visto torneos por todo el mundo. Pero lo que estamos presenciando aquí con Estados Unidos como anfitrión de esta Copa del Mundo es profundamente preocupante. Tomemos la llegada del equipo de Uruguay —jugadores de clase mundial como Manuel Ugarte, parados allí con los brazos cruzados, luciendo completamente desconcertados mientras los perros detectores revisan sus maletas como si fueran delincuentes comunes. Esa imagen lo dice todo. Estos son embajadores del deporte, no sospechosos en la frontera.
Esto no es hospitalidad; es humillación disfrazada de seguridad. Tienes a un árbitro somalí, uno de los mejores de África, al que se le niega la entrada a pesar de tener una visa válida —un hombre que soñó con arbitrar en la cima de su carrera, rechazado en el aeropuerto. Delegaciones africanas y sudamericanas enfrentando revisiones adicionales, caos de visas para aficionados y oficiales de naciones clasificadas. ¿Esto es la ‘tierra de los libres’ extendiendo la alfombra roja? Se siente más como una fortaleza con alambre de púas.
El hermoso juego merece algo mejor que ser convertido en un balón político o un puesto de control paranoico. La FIFA persiguió los dólares —y hay miles de millones por ganar, sin duda— pero han vendido el alma del torneo a un anfitrión que trata a las estrellas globales del fútbol y a los aficionados como posibles amenazas. Mientras tanto, los contribuyentes estadounidenses y las ciudades anfitrionas se quedan con una factura que asciende a cientos de millones por seguridad y logística que la FIFA en gran medida se embolsa.
El fútbol siempre ha sido sobre unidad, pasión y unir a la gente a través de las fronteras. En este momento, bajo esta organización, está siendo estrangulado por la sospecha y el exceso de control. El mundo está viendo estas escenas y conteniendo la respiración. Si esto continúa, corre el riesgo de dejar un sabor amargo que perdura mucho más que cualquier gloria en el campo. Necesitábamos una celebración del juego —no un escaparate de división. Algo tiene que cambiar.”
Mi hijo me dijo que era gay a los 19 años.
Un domingo en la tarde.
Sin drama. Sin llanto.
Solo los dos en la cocina y él con la voz firme.
—Papá, necesito decirte algo.
—Dime.
—Soy gay.
Me quedé callado.
No sé cuánto tiempo.
Él esperaba.
Yo no era un hombre cerrado. O eso creía.
Pero en ese momento no supe qué decir.
Y el silencio duró demasiado.
—¿Estás bien? —me preguntó él.
—Sí —le respondí.
Pero no estaba bien.
Estaba procesando.
Estaba tumbando cosas que había imaginado sin darme cuenta.
Una novia. Una boda. Unos nietos de cierta forma.
No le dije nada de eso.
Le dije que lo quería.
Que eso no cambiaba nada.
Él me abrazó.
Pero algo quedó en el aire esa tarde.
Un silencio que ninguno de los dos llenó del todo.
Pasaron semanas.
Yo seguía normal por fuera.
Por dentro reorganizando cosas.
Un día él me llamó.
—Papá, ¿de verdad estás bien con esto?
—Sí, hijo.
—Porque a veces te noto raro.
—Es que estoy aprendiendo —le dije.
Silencio.
—¿Aprendiendo qué?
—A querer al hijo que tengo y no al que imaginé.
No lo planeé.
Se me salió.
Él no dijo nada por un momento.
—Eso es lo más honesto que me has dicho en la vida —me dijo al fin.
Hoy mi hijo tiene 23.
Tiene novio. Lo he conocido.
Es buen muchacho.
No llegué perfecto a esto.
Llegué honesto.
Y a veces eso es suficiente.
Porque amar a alguien no es aceptar solo lo que esperabas de ellos.
Es aprender a querer lo que son
aunque no coincida con lo que soñaste.
Y ese aprendizaje no siempre es rápido.
Pero vale la pena cada paso que da.
Siguen repitiendo que los desaparecidos en realidad están vivos en europa pero nunca aparece ninguno en europa y siempre aparecen enterrados en un cuartel con las manos atadas y un tiro en la nuca
Dua Lipa:
“Estoy dispuesta a asumir las reacciones por el apoyo que brindo a la causa palestina.
No me importa que me acosen, que me incluyan en listas negras o que me quiten oportunidades laborales.
Porque esta causa es más grande que yo.”
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Mi abuelo no nos dejaba tirar ni el pan duro.
Se enfadaba.
De verdad.
Yo pensaba que era tacañería.
Cosas de viejo.
Una noche me vio dejar media barra en la basura.
No gritó.
Solo dijo:
—Ven.
Me llevó al cuarto de arriba.
Sacó una caja de lata.
Dentro había una cuchara torcida.
Una cartilla de racionamiento.
Y una foto de dos niños.
—Ese de la izquierda soy yo —dijo.
—El otro era tu tío Julián.
Yo no sabía que había tenido un hermano.
—Murió con nueve años.
Se me heló el cuerpo.
Mi abuelo cogió la cartilla con las manos temblando.
—En la posguerra aprendimos a comer despacio para engañar al hambre.
Él siempre me dejaba el último trozo.
Yo me lo comía.
Y le decía que mañana habría más.
Se quedó callado unos segundos.
Luego me enseñó la parte de atrás de la foto.
Había una frase escrita a lápiz:
“Si tú vives,
no tires nunca lo que a otro puede salvarle el día.”
Antes de guardar la caja, mi abuelo me miró y dijo:
—La pobreza no da vergüenza.
Vergüenza es olvidar lo que costó llenar un plato.
Cena de antiguas compañeras de clase. 35 años.
Currículums brillantes, buenos sueldos, Instagram lleno de “mujeres empoderadas”.
Entre risas, Elena deja la copa, se toca la barriga y dice:
—He decidido dejar mi trabajo unos años para criar al bebé. Juan y yo lo hemos decidido así.
Un segundo de silencio.
Sonrisas tensas.
Hasta que habla Clara.
Bio morada, hilos sobre patriarcado, postureo 24/7.
Deja la copa de golpe:
—Es un error gravísimo, Elena. Renuncias a tu independencia para ser la chacha de tu marido. Es un retroceso.
La mesa se congela.
Elena se encoge. Mira al mantel. Se le cae la sonrisa.
Ahí entro yo:
—Pensaba que el feminismo iba de que las mujeres pudieran elegir su vida, no de que todas hicieran la misma.
Clara gira la cabeza, molesta:
—Esa es una falsa libertad. Estás perpetuando roles de género.
Ya sin sonreír:
—No, Clara. Lo que perpetúas es tu ego. No quieres mujeres libres, quieres discípulas.
Si una amiga no encaja en tu guion, la tratas de ignorante y la humillas delante de todas.
Se pone tensa:
—Estás alienada. No entiendes nada de estructuras de poder.
Traducción: “No repetís mi eslogan, así que estáis equivocadas”.
El resto de la cena, Clara la pasa deslizando el dedo por el móvil, tecleando con rabia.
Seguro que redactando un hilo sobre “lo duro que es ser feminista rodeada de mujeres machistas”.
Al salir, Elena me agarra del brazo.
Ojos brillantes, voz bajita:
—Gracias por defenderme. Pensé que estaba loca por querer criar a mi hijo.
No está loca.
Está rodeada de un activismo que ama más el relato que a las personas.
Reflexión:
Hay un feminismo que presume de “liberar a la mujer”…
siempre que elija carrera, éxito y oficina.
Si elige maternidad, hogar o cuidado, de repente es sumisa, retrógrada o “lavada de cerebro”.
La libertad no es aplaudir solo a la CEO.
Es no tratar de traidora a la que decide criar a sus hijos.
Cuando tu “feminismo” te hace atacar justo a las mujeres que dices defender,
ya no es un movimiento de liberación.
Es otra religión más,
con dogmas nuevos y la misma intolerancia de siempre.
🔥🗣Habló Bergessio.
🎙️ “Me lo prometieron(Los jugadores de Platense)”.
🎙️ “Les pedí que jueguen de blanco porque Peñarol a ese color le tiene miedo”.
🎙️“Vi el partido contra Liverpool (De blanco) y vi la final del uruguayo y también estaban de Blanco”
Nota: El Espectador.
El decreto que dictó hoy el Poder Ejecutivo, reglamentando la ley de Eutanasia, está en armonía con el espíritu de la ley y hará posible su correcta aplicación. Las personas contempladas por la ley podrán, libremente, acortar sus sufrimientos y morir en paz de acuerdo con su voluntad. Felicitaciones a @LustembergC y su equipo.
El Gobierno de España condena la pena de muerte contra palestinos que acaba de aprobar el parlamento de Israel. Se trata de una medida asimétrica que no se aplicaría a los israelíes que cometieran los mismos delitos.
Mismo crimen, distinta pena.
Eso no es justicia. Es un paso más hacia el apartheid.
El mundo no puede callar.