Los musulmanes han destruido tanta historia antigua y cristiana en Oriente Medio que resulta verdaderamente surrealista.
Hacen todo lo posible por borrar cualquier rastro de patrimonio no islámico, dondequiera que vayan.
@sanchezcastejon La sociedad democrática que nos ha costado tanto construir se basa en el imperio de la Ley algo que se debe aplicar a todo el mundo por igual, cosa que no está pasando a día de hoy, junto a Ceuta, con vuestras decisiones, por lo tanto sois complices de esta inseguridad.
El feminismo trasnochado y el caso de Lindsay Clancy
El feminismo empezó exigiendo que las mujeres fueran tratadas como adultos y ha terminado, paradójicamente, tratándolas como menores de edad.
El caso de Lindsay Clancy es quizás la demostración más obscena. Una mujer acusada de matar a sus tres hijos recibe multitud de apoyo público, concentraciones de mujeres vestidas de rosa, mensajes de solidaridad y una corriente de simpatía que ya ha cruzado el Atlántico.
Basta con que hagamos el experimento más sencillo, solo cambiemos el sexo.
Ahora un padre mata a sus tres hijos mientras su mujer está fuera de casa. Después intenta suicidarse. Su defensa sostiene que padecía una enfermedad psiquiátrica gravísima.
En la jurisprudencia occidental es perfectamente legítimo estudiar su imputabilidad. Para eso existen los psiquiatras forenses y los tribunales.
Ahora imaginemos cientos de hombres frente al juzgado con camisetas de apoyo al padre. Círculos de oración por él. Hombres explicando que también sufrieron depresiones y que aquello podría haberles pasado también a ellos.
Una campaña solidaria que desplazara el centro emocional de los tres niños muertos hacia el hombre que los mató. La reacción social sería feroz, y con toda la razón.
Ahí aparece el feminismo trasnochado, el que necesita convertir a la mujer en una criatura determinada por insalvables fuerzas exteriores.
Cuando triunfa, el mérito es suyo, pero cuando comete una atrocidad, comienza inmediatamente la búsqueda del verdadero responsable, ya sea el marido, los médicos, los medicamentos, la maternidad, la sociedad, el patriarcado o el sistema.
Si una psicosis anuló realmente sus facultades como dice la defensa, tendrá consecuencias jurídicas decisivas. Pero inimputabilidad no significa admiración, diagnóstico no significa homenaje y una explicación no significa llevar pancartas.
Una sociedad sana puede concluir que alguien estaba tan enfermo que no merece prisión y reservar, al mismo tiempo, su principal compasión pública por quienes murieron.
Lo inquietante es además comprobar cómo la simpatía se contagia. Una mujer expresa públicamente su apoyo. Otra descubre que puede interpretar el crimen mediante el relato de la maternidad desatendida.
Luego llegan testimonios, vídeos, hashtags y camisetas a favor. Cada muestra de simpatía legitima la siguiente.
Algo que aisladamente habría provocado rechazo comienza a parecer aceptable porque otras personas ya han establecido el marco moral desde el que debe contemplarse.
Y Estados Unidos posee una capacidad extraordinaria para exportar esos marcos al resto de Occidente. Antes un crimen ocurrido en una ciudad de Estados Unidos habría ocupado unas líneas en la prensa española.
Hoy TikTok, Instagram, YouTube y los podcasts ya nos entregan el paquete completo, con hechos, interpretación, culpables sociales, consignas, bandos y hasta las emociones apropiadas.
No importamos solamente la noticia, importamos la polémica ya empaquetada.
Tres niños asesinados pueden terminar convertidos en contenido de treinta segundos alrededor del cual escogemos equipo como en cualquier otra guerra cultural.
El horror se transforma en formato y nosotros reproducimos desde España una discusión estadounidense creyendo muchas veces que hemos llegado independientemente a nuestras conclusiones.
La igualdad adulta tiene una cláusula incómoda, porque también iguala ante la responsabilidad. La enfermedad mental debe valorarse exactamente igual en un hombre que en una mujer.
Podemos comprender una enfermedad, exigir mejores tratamientos e incluso aceptar la inimputabilidad sin convertir a quien cometió la atrocidad en símbolo de una causa feminista.
Si para demostrar nuestra compasión hacia un adulto necesitamos desplazar a tres niños muertos por una mujer, aquello ya no es compasión, es ideología altamente toxica importada desde el otro lado del Atlántico, como llevamos padeciendo desde hace décadas, especialmente en los últimos 20 años.
@sixtocristiani Marruecos no existía hace 70 años, Ceuta tiene casi 400 años desde que pertenece al reino de España y Gibraltar más de 300 al reino inglés .
@sanchezcastejon Pero si la mayoría relativa hace 3 años fue por parte del PP que decidieron ni que decidieron los españoles, los españoles en su mayoría no decidieron eso