El de seguridad del aeropuerto me quiso aplicar “alerta internacional” por llevar un kilo de tortillas de harina…
Y lo peor: tronó el cierre de mi bolsa.
Hoy, mi libre albedrío me llevó a pensar que era una gran idea desayunar sandía con chamoy… solo espero que la realidad no me lo haga lamentar más tarde.
Vivimos pensando que tenemos salvavidas, que podemos retroceder y volver a estar a salvo. Pero la realidad es que vivimos sin naves. Si quitas de tu mente la posibilidad de retirada, solo te queda el ahora, el momento y tus actos.