Una de las mejores razones para cuidar tu salud: que las personas que amas reciban tu mejor versión. No la cansada. No la que se enoja fácil. No la ausente. No la que apenas sobrevive el día. Tu energía, tu paciencia y tu presencia también son regalos.
La gente necesita entender que, una vez que sobrevives a tu peor momento sola, dejas de suplicar compañía. Aprendes a valorar tu paz por encima de cualquier presencia.
Mi sobrina solo se quería vestir de negro. Yo dije “bueno, es emo”. Después de meses me cuenta que la ropa de colores le hace doler la cabeza. Resulta que no es emo, Es autista.