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La increíble historia de Arnulfo Castorena, de nadar en fuentes a Campeón Olímpico en #París2024.
Castorena enfrentó la adversidad desde su primer minuto en este mundo, su madre falleció al darlo a luz y su padre lo abandonó al conocer su discapacidad que implicaba el mal desarrollo de sus piernas y la falta del brazo izquierdo, por lo que se quedó a cargo de su abuelita materna doña Todosia.
Arnulfo fue criado por su abuela hasta los 6 años, sin poder asistir a la escuela, ya que ninguna institución en su estado Guadalajara lo admitía, hasta que encontraron un programa de rehabilitación en la CDMX, en un internado en el que recibiría educación y prótesis.
En el internado Arnulfo conoció a una monja apodada “Sor Chiva” por su afición con este equipo, ella llevó a los niños a una piscina donde todos se agarraban con temor a la orilla, pero él se lanzó sin miedo, utilizando su mano derecha para flotar, después aprendió a lanzarse del trampolín, demostrando cada vez más su habilidad en el agua.
Las cosas parecían mejorar en su vida, cuando recibió la difícil noticia que su abuelita había fallecido, a los 12 años el niño tuvo que regresar a Guadalajara donde se quedó bajo la custodia de su tía, y aunque ella lo cuidaba, estaban rodeados de un ambiente de drogas y violencia; cuando su tía enfermo, Arnulfo tuvo que buscar la forma de subsistir solo vendiendo chicles y limpiando parabrisas, con ello logró ahorrar y comprarse un patín del diablo que utilizaba ahora para moverse, ya que sus prótesis ya eran demasiado pequeñas para él.
En esa situación fue encontrado a sus 18 años por un funcionario del Consejo Estatal Deportivo de Jalisco (CODE), quien al ver su habilidad en el patín lo invitó a entrenar y a las pocas semanas participó en el Nacional de Colima, obteniendo dos preseas de oro, así obtuvo su pase a un mundial en Nueva Zelanda, pero el atleta debía pagar una cuota para seguir entrenando en la CODE la cual no podía cubrir, así que continuó entrenamiento previo al mundial solo, en las fuentes de la ciudad.
Un día mientras Arnulfo entrenaba en las fuentes un niño cayó en las aguas negras y el atleta lo rescató de ahogarse como todo un héroe, y luego de ello vino el mundial de Nueva Zelanda donde obtuvo la medalla de bronce, triunfo que se negó a festejar, pues él sabía que podía lograr el oro, mismo que logró dos años después en los #Paralímpicos de Sidney en el 2000, a partir de ahí el atleta ha seguido conquistando logros. En estos últimos juegos de #París2024 ha logrado su cuarta medalla de oro en los #JuegosParalímpicos.
La gran historia de Arnulfo Castorena, fue publicada por el periodista Alberto Lati, como parte de su libro, 100 glorias de México, bajo el título “El milagro del tritón”
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