“Dime qué has perdido en el horizonte
Que no has dejado de mirar allí
Ni un segundo, y además
Mientras ha pasado el tiempo
El tiempo me ha hecho dudar
Si tú eres como las olas
Que no sabes si vienen o si van”
Como último acto de amor, te confieso que siempre me quedaré con las ganas de haber vivido una vida contigo, porque, en el fondo, yo sí quería que fueras tú.
Me dolió que no lucharas por mí,
pero me dolió aún más
que no te costara nada perderme.
Esa manera de soltarme
como si nunca hubiera significado
ni un poco.