Esta peça sobre el Nadal signada per @VMaso és el que espere de la televisió pública valenciana.
“A partir dels anys 50 i 60 comença a copiar-se el model cultural castellà”, explica @vicentbaydal. Per cert, a ell feia temps que no el veia o sentia en @apunt_media.
@RealOviedo Dando la espalda al aficionado fiel no-ovetense, que obviamente no podemos pagar un abono viviendo a 800km... Esos que esperamos con ansia esa única ocasión de ver a nuestro equipo en todo el año. Esos que iríamos aunque no fuese 1a división, ni buen horario. Bravo.
Lo que pasa con comentarios como este es que son como el equivalente emocional de llevar una camiseta de "soy muy macho" mientras le tienes miedo a un pañal.
Porque no querer pasar tiempo con tu hijo recién nacido no es un signo de fuerza ni de virilidad, es más bien una señal clarísima de masculinidad blandita, de esa que se tambalea con una tosecita o con una siesta a media tarde en un sofá lleno de peluches.
A los hombres de verdad (por usar el término implícito del tuit que cito) nos gusta estar con nuestros hijos porque es una de las pocas cosas que te colocan en la vida sin escapatoria ni excusas, como un espejo muy pequeño (a veces literalmente de 50 centímetros) que te obliga a decidir si vas a huir o a quedarte. Y quedarte, implicarte, dejarte interrumpir por el llanto o el bostezo de una criatura que aún no sabe hablar pero ya te conoce mejor que nadie: eso sí es fuerte.
Lo otro —la burla fácil, el *"supongo que estamos de acuerdo" como estrategia para evitar pensar, la reacción defensiva ante la idea de un padre implicado— lo otro es justo lo contrario: es miedo. Miedo a ser visto cuidando a un bebé, miedo a mostrarse tierno, miedo a estar en segundo plano, miedo a no ser el proveedor eterno, el héroe de cartón piedra. Miedo a que alguien piense que te importa tu hijo más que tu jefe. Miedo, en definitiva, a que se te note que amas.
En realidad, decir que cogerse 17 semanas para cuidar a tu criatura es “menos heterosexual” es una forma muy elaborada de admitir que no sabes estar contigo mismo cuando no estás interpretando un papel. Y que te asusta que tu hijo te vea sin escudo.
Spoiler: te ve igual. Te ha visto igual.