@cavenaghiulises El que organiza un casamiento no espera nada de los invitados, no te casas por los regalos. Los inivtados que pueden y quieran regalar algo es bienvenido. Si publicas esto acá, muy amigo no debes ser. Si el te quiere como vos a él, le importa mas tu presencia que tu regalo.
estuve casi toda la mañana con 1 auricular roto escuchando los Beatles y en el que me andaba solamente se escuchaban los instrumentos asi que me tocaba cantar las canciones a mi literalmente era este
Hay una discusión ya conocida sobre la IA. Es el gráfico de Anthropic mostrando trabajos que van a desaparecer. Es la discusión schumpeteriana de siempre: la innovación destruye y construye. Algunos miran lo que se pierde y sienten miedo. Otros miran la historia y recuerdan que el progreso creó más prosperidad de la que eliminó. La visión de cada uno depende de cuánto peso le dé a una u otra.
Hay otra pregunta más inquietante: ¿Cómo se va a adaptar la sociedad global a que cada vez hará falta menos trabajo humano para producir? Esa es, en el fondo, la dirección de la historia moderna.
Haciendo abstracción de lo concreto —qué sube, cuál baja— aparece una regularidad histórica clara: desde el comienzo de la revolución industrial la humanidad no solo produce más, sino que también trabaja menos.
Hace un siglo y medio, en las economías industrializadas - para las cuales hay datos - era normal trabajar más de 3.000 horas al año, o unas 60–70 horas por semana. Hoy el promedio está más cerca de 1.500–1.700 horas anuales, la mitad. En la Francia de las sobremesas eternas, las horas trabajadas pasaron de 3.100/año en el siglo XIX a alrededor de 1.400. Con menos datos, las tendencias del mundo en desarrollo son parecidas.
Detrás de estos números aparecen instituciones que damos por obvias: jornada de 8 horas, semana de 5 días, vacaciones pagas o jubilaciones. Ese proceso vino acompañado de cambios sociales igualmente profundos. La educación se generalizó y los jóvenes entran al mercado laboral cada vez más tarde. La esperanza de vida creció y la jubilación es una etapa más larga de la vida.
Visto en perspectiva, la historia del progreso humano es la conquista del tiempo no trabajado. Ese tiempo se transformó en educación, descanso, ocio, vida familiar y actividades históricamente reservadas para una élite.
Si esa tendencia continúa —y la AI parece apuntar precisamente en esa dirección—, la pregunta central para nuestras sociedades ya no será cuánto debemos trabajar para producir lo suficiente. Será que hacemos con el tiempo que logramos liberar.
No tengo la menor idea de cómo será esta transición. La historia tecnológica no es lineal ni necesariamente benigna. La misma revolución tecnológica del siglo XIX que ayudó a crear la prosperidad hizo posibles los totalitarismos del siglo XX. La IA puede expandir el acceso al conocimiento y liberar tiempo, pero también ampliar de forma inédita la capacidad de vigilancia y control. La tecnología amplifica capacidades, pero no trae consigo una brújula moral.
Por eso tal vez la pregunta central no sea si la IA va a destruir o crear trabajo. Seguramente hará ambas cosas. La cuestión más importante es si vamos a ser capaces de construir instituciones y acuerdos sociales a la altura de una nueva abundancia.
El músico #JacobCollier es reconocido mundialmente por elevar la improvisación a un nivel de espectáculo comunitario y técnico maravilloso.
En 2025 dirigió a la #NationalSymphonyOrchestra, dándoles notas sección por sección hasta construir una composición completa en vivo.
En la era de la inmediatez y los videos de TikTok, parece que cuesta pararse a ver un video de 15 minutos (lo he editado para eliminar los interludios de aplausos), pero si podéis hacer un leve paréntesis, creo que la experiencia merece la pena.
Siempre me resultará sorprendente que el ser humano tenga la capacidad y sensibilidad de construir y crear cosas tan bellas, y no seamos capaces de dejar de destruir y entrar en conflictos con nosotros mismos.
En fin, como siempre, pido perdón por los posibles errores de traducción y subtitulado... y espero que esto os alegre el día 😉
FÁBULA DEL PELOTUDO, según Fontanarrosa
"Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertían con el pelotudo del pueblo. Un pobre infeliz de poca inteligencia, que vivía haciendo pequeños mandados y recibiendo limosnas. Diariamente, algunos hombres llamaban al pelotudo al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 50 centavos y otra de menor tamaño, pero de 1 peso. Él siempre agarraba la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos. Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, lo llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos y éste le respondió: - Lo sé, no soy tan pelotudo..., vale la mitad, pero el día que escoja la otra, el jueguito se acaba y no voy a ganar más mi moneda. Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero se pueden sacar varias conclusiones:
La primera: Quien parece pelotudo, no siempre lo es.
La segunda: ¿Cuáles eran los verdaderos pelotudos de la historia?
La tercera: Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos.
La cuarta: (pero la conclusión más interesante) Podemos estar bien, aún cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan los demás de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo.
MORALEJA
"El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser pelotudo, delante de un pelotudo que aparenta ser inteligente".
Roberto Fontanarrosa (1944--2007) fue un humorista gráfico, dibujante, guionista, historietista y escritor argentino
*Major scandal in Japan*
A junior high principal was caught paying for $0.75 coffee while pouring himself $1.25 coffee at the self-service machine. The principal was arrested and fired, lost his teaching license and retirement pay.
We’re not the only country with crime problems
This was the monthly ration for each Polish citizen during the early to mid-1980s.
In the early 1980s, Poland was facing a severe economic crisis that was part of a broader political and social struggle. The economic situation was characterized by high inflation, widespread shortages of goods, and mounting public debt. The country's economic woes were exacerbated by an inefficient centrally planned economy and a lack of economic reforms.
During this time, there was also growing discontent with the authoritarian communist government, led by the Polish United Workers' Party. The government's policies were seen as ineffective in addressing the economic challenges and limited in promoting civil liberties and individual freedoms.
In response to the deteriorating economic conditions and the perceived lack of government responsiveness, various segments of Polish society, including workers, intellectuals, and students, started voicing their grievances through protests and strikes.
In mid-1981, a significant series of strikes occurred across the country, led by the Solidarity movement. Solidarity was a broad-based opposition movement that advocated for workers' rights, democratic reforms, and social change. The movement attracted widespread support, and its protests often saw thousands of people taking part.
In the midst of this tumultuous period, women and children also joined the protests, particularly in hunger demonstrations, to express their discontent and demand better living conditions and economic opportunities.
These peaceful demonstrations by women and children added to the already growing pressure on the government and contributed to the eventual political changes that unfolded in Poland. The Solidarity movement played a pivotal role in shaping the course of Polish history, leading to significant political reforms, culminating in the eventual end of communist rule in Poland and the beginning of a transition towards a more democratic system.