A mí sí me queda un sinsabor muy fuerte de ver un país tan dividido y de haber tenido que elegir entre dos candidatos que no me representaban en lo más mínimo
No fuerces a nadie a quedarse, a quererte, a buscarte, a cumplir lo que no desea o a dar algo que no nace de su corazón. Cuando una acción, una palabra o un sentimiento tienen que ser exigidos, pierden gran parte de su valor y autenticidad.
Aprende a permitir que cada persona ocupe el lugar que realmente quiere ocupar en tu vida. Quien desee estar contigo encontrará la manera de acercarse; quien no quiera hacerlo, también te estará dando una respuesta. Y aunque a veces cueste aceptarlo, soltar lo que no fluye abre espacio para lo que sí está destinado a llegar.
La tranquilidad llega cuando dejamos de perseguir lo que no es para nosotros y comenzamos a valorar lo que se da de manera natural. Porque el cariño sincero no se obliga, la presencia verdadera no se exige y el amor genuino no se mendiga.
Lo mutuo tiene una energía especial: se nota, se siente y se vive con paz. Cuando ambas partes eligen estar, cuidar y compartir, todo fluye con más armonía y verdad. Ahí es donde nacen las relaciones más bonitas y significativas.